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El tiempo libre educativo mejora las competencias escolares y profesionales de los niños vulnerables

02.05.19

El tercer trimestre recién estrenado marca la cuenta atrás para el final de curso y el inicio del verano. Unos meses de vacaciones que suponen una cuarta parte de la vida de los alumnos escolarizados. Para muchos niños y niñas el verano se convierte en una oportunidad para conocer nuevos amigos, divertirse con actividades de tiempo libre educativo y estar en contacto con la naturaleza. Esta, sin embargo, es una experiencia de la que no pueden disfrutar los niños provenientes de familias sin recursos socioeconómicos.

A pesar de la recuperación de algunos indicadores, la precariedad, temporalidad y parcialidad de las condiciones laborales han hecho que en Cataluña una de cada cuatro personas esté en riesgo de pobreza, un total 1,15 millones de habitantes. En el caso de las familias con menores a cargo, el riesgo de pobreza y exclusión social es cinco puntos superiores al de las familias sin hijos, un 25% frente al 20%, según un informe de Cáritas.

La pobreza infantil tiene una incidencia negativa sobre las condiciones educativas en los niños que la padecen, repercutiendo en negativo en su rendimiento académico. Es el llamado círculo perverso de la pobreza infantil, que dificulta las posibilidades de encontrar trabajo y lleva al niño, como adulto, a reproducir el escenario de pobreza de partida. Una de las vías para romper este círculo es la promoción de una educación inclusiva que incluya también a las entidades y actividades de tiempo libre educativo y de acción socioeducativa. De hecho, los resultados obtenidos en la investigación "Tiempo libre educativo y competencias académicas y de empleabilidad: resultados y buenas prácticas" muestran como el ocio mejora las competencias educativas y profesionales de los participantes, contribuyendo así a romper el círculo de pobreza de muchos niños y jóvenes. Con el fin de ayudarlas y que los niños de familias en riesgo de pobreza puedan disfrutar de su derecho al ocio, la Fundación Pere Tarrés inicia la campaña "Ningún niño sin colonias" para becar colonias y casales de verano de niños en situación de vulnerabilidad.

"El ocio es un acelerador de competencias que ayudan al niño en su aprendizaje en la escuela y en su crecimiento como persona", afirmó Josep Oriol Pujol y Humet, director general de la Fundación Pere Tarrés, que ha expuso que el tiempo no lectivo dentro del horario escolar representa más de una tercera parte de la jornada y que las vacaciones escolares suponen una cuarta parte de la vida de un niño. En esta línea, Pujol y Humet, explicó que: "Un niño de 12 años con oportunidades acumula 6.000 horas más de aprendizaje que uno que no tiene", según la iniciativa americana Expanded Schools.

El ocio mejora las competencias educativas y profesionales de los participantes, contribuyendo a romper el círculo de pobreza

El acceso a la educación secundaria obligatoria y en estudios superiores son condiciones clave para poder romper el círculo de la exclusión social. A pesar de ello, España se sitúa como el primer estado de la Unión Europea con más fracaso escolar, con una tasa de abandono escolar de jóvenes entre 18 y 24 años del 17,9%. Este dato está vinculado con el paro juvenil, en el que también España ostenta la tasa de paro juvenil más alta de Europa, con un 36,3%. Así pues, cuanta menos formación tenga el joven, más dificultades tendrá para encontrar trabajo en el momento central de su vida.

Los datos de abono prematuro de los estudios de los jóvenes y el elevado del paro juvenil hace más necesario que nunca que las entidades comprometidas con la educación infantil y juvenil desarrollen propuestas de mejora para afrontar la realidad académica y de empleabilidad de nuestro país, como las analizadas. Además, se necesitan más propuestas de tiempo libre educativo y de acción social y educativa, que además de cumplir con su función histórica de socialización en valores cívicos, también puedan hacerlo con solvencia en la promoción de las competencias académicas y de empleabilidad.

Desde la educación en el tiempo libre se puede dar respuesta a las necesidades socioeducativas de los niños en situación pobreza, especialmente a través del trabajo que se hace en los centros abiertos y socioeducativos. La Fundación Pere Tarrés ha llevado a cabo la investigación "Tiempo libre educativo y competencias académicas y de empleabilidad: resultados y buenas prácticas", elaborada por la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés - URL, centrada en cómo las actividades de ocio mejoran las competencias educativas y profesionales de los participantes, contribuyendo así a romper el círculo de pobreza de muchos niños y jóvenes que viven en situación de vulnerabilidad.

Las tres competencias académicas que muestran más porcentaje de mejora son la competencia social y cívica, con 48,4 puntos de incremento, aprender a aprender, con 36 puntos de incremento, y el espíritu emprendedor, con un aumento de 22,5 puntos. Así pues, podemos afirmar que el paso por una entidad de tiempo libre educativo fomenta la capacidad de aprendizaje, el respeto por las normas sociales y la educación cívica y social. "De la competencia social y cívica destaca el trabajo realizado por los equipos educativos de las entidades de ocio en relación a la igualdad de género, el respeto hacia los demás ya la diversidad cultural" afirmó Txus Morata, una de las autoras del estudio y profesora de la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés - URL. Además, participar en centros de tiempo libre educativo y centros socioeducativos tiene un alto impacto a la hora de asumir responsabilidad y liderazgo.

En el ámbito de competencias profesionales, las tres que obtienen una mejora más significativa tras el paso por entidades de tiempo libre son el trabajo en equipo, con una mejora de 38,4 puntos, la flexibilidad, con una mejora de 37,2 puntos, y la toma de decisiones y resolución de problemas, con 26,4 puntos de mejora.

No atender a los niños en situación de vulnerabilidad social y a sus familias tendrá costes sanitarios, educativos, se necesitarán más prestaciones sociales por desempleo, ayudas sociales y gastos en el sistema judicial. Cuanto mayor sea la desigualdad, mayor será la transmisión intergeneracional de la pobreza. Por lo tanto, una buena medida preventiva de la exclusión y para paliar los efectos de la pobreza, contribuyendo a romper su círculo es el acceso equitativo a la educación en el tiempo libre. Para romper el círculo perverso de la pobreza, una estrategia es la equidad para compensar las condiciones de educabilidad y en este punto las entidades de ocio tienen mucho que hacer.

"Uno de los valores más importantes de los casales de verano es la igualdad de oportunidades" explicó Antonia Cortina, directora de la Escuela Vedruna-Àngels situada en el barrio barcelonés El Raval (Ciutat Vella), en el cada verano la Fundación Pere Tarrés organiza casales sociales que acogen a unos ochenta niños y jóvenes, la mayoría derivados por servicios sociales. "En esta escuela y en otros de los alrededores, venir a un casal durante el mes de agosto permite a los niños mejorar sus competencias académicas y trabajar la educación emocional", afirmó Cortina que ha añadido que: "Los monitores y monitoras que los acompañan los ayudan a crecer como personas y se convierten en referentes positivos".

Puede consultar el estudio completo en: https://www.peretarres.org/arxius/fpt/estudi-lleure-millora-competencies-escolars-professionals.pdf

Campaña social "Ningún niño sin colonias"

La Fundación Pere Tarrés considera que la educación en el tiempo libre ayuda a paliar los efectos de las desigualdades socioeconómicas de los niños en riesgo de exclusión social. "Se trata de una educación integral y complementaria a la escolar, que genera igualdad de oportunidades sociales y educativas", destacó Albert Riu, secretario técnico de la Red de Centros Socioeducativos de la Fundación Pere Tarrés en la rueda de prensa para presentar la campaña solidaria para becar colonias y casales de verano. De hecho, uno de los objetivos de la campaña es sensibilizar a la población de la importancia de la educación en el tiempo libre, "nos preocupa que se convierta en factor de exclusión social", enfatizó Albert Riu.

A pesar de que los indicadores macroeconómicos son positivos, hay muchas familias para las que esta recuperación no ha llegado y les impide, entre otras cosas, que los niños de estas familias más desfavorecidas puedan disfrutar de actividades de tiempo libre educativo durante el verano. Con la intención revertir esta situación, la Fundación Pere Tarrés pretende este año "becar un 11% más de niños para llegar a 4.500 niños y niñas", explicó Albert Riu, que ha añadido que entre 2010 y 2018 hubo un incremento del 343% de los niños becados y que, en los últimos 9 veranos, 25.881 niños y niñas han sido becados en verano por la Fundación Pere Tarrés.

Además de donativos económicos y en especie, la Fundación Pere Tarrés ha hecho también un llamamiento a la movilización social para concienciar de la importancia de la educación en el tiempo libre. La entidad hace más de 60 años que está comprometida con la educación en el tiempo libre, siendo la entidad más grande de Cataluña. El año pasado, durante el verano, más de 30.000 niños y jóvenes participaron en más de 600 colonias y casales dinamizados por unos 4.000 monitores, la mayor parte con una implicación voluntaria.

La campaña "Ningún niño sin colonias" cuenta con el apoyo económico de la Generalitat de Cataluña, del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales a través del 0,7% de la casilla para fines sociales, la Diputación de Barcelona, el Ayuntamiento de Barcelona, la Diputación de Tarragona, la Obra Social de la Caixa y donantes particulares y empresas.

Vídeo de la campanya “Cap infant sense colònies”