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La Fundació Pere Tarrés alerta del peligro de que se debilite “el escudo comunitario”: “Las entidades procuramos cohesión y bienestar social”

La Fundació Pere Tarrés alerta del peligro de que se debilite “el escudo comunitario”: “Las entidades procuramos cohesión y bienestar social”

30.04.26

En un contexto en el que el 24,8% de la población catalana, y concretamente el 36,5% de los niños, se sitúa por debajo del umbral de la pobreza, es necesario apostar de manera decidida por el sector social como garantía de eficiencia y cohesión social para revertir esta situación y atender a quienes más lo necesitan. Esta es la tesis que hoy ha defendido el director general de la Fundació Pere Tarrés, Josep Oriol Pujol, en el marco del Fórum Europa Tribuna Catalunya, un espacio de debate que desde hace más de 25 años invita periódicamente a los principales agentes económicos, políticos y sociales del país.

Pujol ha alertado del peligro de que se debilite “el escudo social” que permite actuar allí donde existen necesidades: “Cataluña se ha apoyado históricamente en las organizaciones civiles. Hoy, entre ayuntamientos y una administración autonómica que cree poco en ello, se está asfixiando esta iniciativa social”, ha lamentado. Ante esta situación, ha defendido un modelo en el que las entidades del tercer sector tengan un papel clave: “Consideramos superado el planteamiento de raíz marxista de que la administración debe hacerlo directamente todo. Cuidado con desresponsabilizar a la sociedad, aunque sea por razones prácticas, pues es evidente que la administración no llega a todo. Cuidado con debilitar el escudo comunitario llenándonos la boca de derechos. Nada puede sustituir las redes sociales de apoyo: familia, amigos, vecinos. Si se deterioran los vínculos, la exclusión se cronifica”.

Según ha asegurado, las entidades del tercer sector son más eficientes en la prestación de servicios, conocen mejor las problemáticas sobre las que es necesario intervenir e incluso son capaces de anticiparse a las necesidades sociales porque están más próximas a los colectivos vulnerables: “Creemos en el principio de subsidiariedad. La atención siempre es mejor cuando viene desde más cerca”. Todo ello, para avanzar hacia la “sociedad del bienestar”, es decir, un modelo más evolucionado respecto al estado del bienestar, donde la sociedad civil sea considerada interlocutor principal a la hora de diseñar y desarrollar las políticas sociales públicas.

Josep Oriol Pujol ha fijado el objetivo a alcanzar, pero también el camino a seguir, lanzando decenas de propuestas en relación con los ámbitos donde es más urgente actuar en el terreno social. Por ejemplo, ha propuesto liberar suelo y fijar las condiciones para que la iniciativa privada “se sienta motivada a construir vivienda”, pero de manera paralela a la consolidación de un parque público de viviendas de alquiler social. Ha pedido promover acuerdos internacionales para acabar “con el desgobierno, la miseria y las dictaduras en los países africanos y latinoamericanos” y, al mismo tiempo, aceptar unos flujos migratorios “planificados y asumibles, que, por demografía y crecimiento económico, pero también por humanidad, necesitamos”, acompañados de una formación adecuada para estas personas y de una “equidad salarial”. Ha planteado una renta por crianza o deducciones fiscales para las familias en situación de pobreza y mejorar la formación de maestros y educadores, “algo que revertiría en la inserción laboral y la calidad del trabajo”. También ha considerado necesario aumentar el salario mínimo interprofesional y gravar las transacciones financieras del capital. “No puede ser que el porcentaje del PIB destinado a salarios sea progresivamente inferior mientras crece la remuneración del capital”, ha manifestado.

Finalmente, ha reclamado a las entidades sociales que ejerzan más presión sobre la administración para conseguir aumentar los salarios y el reconocimiento social de los profesionales encargados de atender a los colectivos más desfavorecidos: “Tristemente ejercemos nuestras funciones sin hacer suficiente presión social. Cuando hay presión, nuestro gobierno reacciona con incrementos de dotación económica: heladas, salarios de policías, docentes, sanitarios... Mientras tanto, monitores de comedores escolares, educadores sociales o maestros de escuelas infantiles no reciben los salarios que merecerían por los servicios que prestan”.

“La educación lo es todo: la escuela, pero también las colonias”

A preguntas de los cerca de 150 asistentes, entre los que se encontraban representantes políticos, económicos y sociales como el expresidente del Gobierno catalán José Montilla o los exconsellers Santi Vila y Josep Lluís Cleries, Pujol ha repasado también muchos otros temas de actualidad. Por ejemplo, ha hablado sobre las protestas que están llevando a cabo los maestros catalanes. En este sentido, ha criticado las “posiciones radicales” de algunos sindicatos de la enseñanza por plantear medidas de presión como dejar de realizar colonias escolares, aunque lo ha matizado añadiendo que “cuando acabas teniendo una oposición tan radical es que en algo te has equivocado”. En cualquier caso, Pujol ha puesto en valor el papel imprescindible de las actividades de ocio educativo en el desarrollo de niños y jóvenes, al mismo nivel que la educación dentro del aula: “La educación lo es todo: son los aprendizajes, las competencias, las emociones, la socialización... Y las colonias escolares son un momento privilegiado para todo ello. Perderlo es perder algo muy importante para los niños y las niñas”.

También ha opinado sobre el plan piloto para que Mossos de paisano realicen una labor preventiva en las escuelas (“como concepto, los policías no deberían llegar a las escuelas para resolver problemas que son de los educadores”), sobre las dificultades para sacar adelante los presupuestos catalanes (“un país normal debe tener presupuestos, así que hago un llamamiento a la clase política: ¡entiéndanse!”), sobre el proceso de regularización de personas inmigradas (“es necesario, esto debía hacerse, no podemos tener a 800.000 personas ocultas en la economía sumergida y explotadas; por humanidad”) y sobre la limitación de los precios del alquiler (“no puedo compartir que no se hayan podido limitar estos incrementos en los alquileres, de los cuales se están obteniendo rendimientos muy elevados”).

Josep Oriol Pujol ha sido presentado por la empresaria Núria Basi, presidenta de Basi Group y expresidenta de la Fundació Pere Tarrés, quien ha definido a la entidad liderada por Pujol como un ejemplo de gestión rigurosa, transparente y orientada al impacto real.