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El 92% de las actividades de tiempo libre educativo se han adaptado durante la pandemia para atender la gestión de las emociones

22.10.21

El tiempo libre educativo ha tenido un papel clave en la gestión emocional que los adolescentes y jóvenes han hecho de la pandemia. Lo explica el informe "El tiempo libre educativo en España: un impulso para la promoción de la infancia y la juventud", elaborado por la Fundación Pere Tarrés por encargo de Didania, Federación de Entidades Cristianas de Tiempo libre, y la Fundación Promesa. El informe, que se basa en 271 respuestas recogidas en una encuesta, se ha presentado este viernes.

El tiempo libre educativo conforma un ámbito de dilatada trayectoria que cuenta con un amplio reconocimiento y un marco legal a nivel internacional, nacional y autonómico que lo identifica como un espacio vinculado a experiencias que impactan positivamente en los niños, jóvenes y adolescentes. En el contexto español, sin embargo, la investigación académica sobre este tema es incipiente. Por ello, una de las principales aportaciones del estudio es que por primera vez elabora un mapa de entidades (no empresas ni administraciones públicas) de tiempo libre en España y enumera los principales beneficios que aporta en el desarrollo y aprendizaje en cuatro dimensiones principales: identidad y personalidad, participación y ciudadanía, cohesión social y competencias profesionales y académicas. También aprovecha para analizar como desde el tiempo libre se ha respondido a las nuevas necesidades generadas a raíz de la pandemia y la crisis sanitaria y social resultante.

Adaptación a las nuevas necesidades generadas por la Covid-19

La Covid-19 ha afectado de manera clara a los proyectos y recursos del tiempo libre educativo, ya que la mayoría de entidades han tenido que aplazar o cancelar actividades, sobre todo al inicio de la pandemia. En este sentido, más de 8 de cada 10 entidades del sector han tenido que reducir el número de actividades que realizaban, lo que ha ocasionado también una reducción del número de participantes en un 15% de los casos. Durante muchos meses, los niños y niñas se han visto privados de recursos que les permiten socializar y pasar tiempo libre con sus semejantes, lo que les aporta numerosos beneficios psicológicos y emocionales. No obstante, las entidades afirman que actualmente, el número de inscripciones se ha recuperado hasta niveles anteriores a la pandemia. Un porcentaje muy alto de las asociaciones (más de un 90%) afirma que gracias al esfuerzo realizado durante este periodo se han podido mantener los equipos.

Por otra parte, los proyectos de tiempo libre educativo se basan en gran parte en el compromiso anual de miles de voluntarios y voluntarias, y la situación generada por la Covid-19 también ha influido en este aspecto. La incertidumbre y los constantes cambios en las normativas vigentes han disminuido el compromiso y la motivación del voluntariado dedicado al tiempo libre educativo: un 43,1% de las entidades encuestadas afirman que han tenido que reducir el voluntariado durante la pandemia.

Todo ello ha acabado derivando también en una reducción de los ingresos de las entidades, que no han podido desarrollar las actividades de forma normalizada. En concreto, un 72,5% de las asociaciones que han participado en el trabajo han indicado que su volumen de ingresos se ha visto afectado por la crisis.

Pero a pesar de esta reducción, los proyectos de tiempo libre educativo han reaccionado para adaptarse a las nuevas necesidades generadas por la situación sobrevenida. Tan pronto como las restricciones sanitarias lo han permitido, las entidades han recuperado las actividades incorporando de manera masiva (en porcentajes de más del 90%) medidas como el uso de la mascarilla o el gel hidroalcohólico, el distanciamiento físico o la reducción de aforos. Además, 9 de cada 10 entidades han adaptado sus actividades a un nuevo formato telemático cuando las restricciones han impedido la realización de actos presenciales.

Pero las principales adaptaciones que han tenido que realizar las entidades tienen que ver con su capacidad de innovación y de detectar nuevas necesidades. Esto es evidente especialmente en aspectos como la salud mental y la gestión emocional. Un 92% de las entidades ha indicado que en el contexto generado por la pandemia han tenido que adaptar sus programas y actividades para atender nuevas necesidades, como el trabajo de las emociones. Otras adaptaciones que se han realizado en este periodo han sido la atención individual, la intervención con personas aisladas o confinadas, la aplicación de diferentes técnicas de intervención no presencial o la formación para superar la brecha digital y contribuir a la participación digital de las familias, entre otros.

La crisis sanitaria ha hecho visible la importancia de tratar temas psicológicos y de ofrecer formación emocional tanto a jóvenes y niños y a sus familias como al profesional remunerado y voluntario que les ha acompañado. También se ha detectado la necesidad de incrementar las ayudas económicas a las familias para poder acceder a las actividades de tiempo libre, ante la creación de un nuevo perfil de vulnerabilidad. De hecho, un reciente estudio de la Fundación Pere Tarrés afirmaba que un 30% de las familias que pedían beca para participar en actividades de verano nunca antes había pedido ayudas económicas.

El tiempo libre construye la identidad de los niños y adolescentes

El informe remarca los numerosos valores que aporta el tiempo libre en la construcción de la identidad de los niños y jóvenes. Enfatiza, por ejemplo, como refuerza la dimensión identitaria de los niños y jóvenes y evidencia como promueve las relaciones intergeneracionales. También menciona la influencia del tiempo libre educativo en la creación de conductas prosociales, sobre todo en el desarrollo de la tolerancia y en la ruptura de estereotipos que favorecen la integración social.

Reduce el fracaso escolar y aumenta la empleabilidad

En referencia a las competencias académicas, el estudio señala también que la participación en iniciativas de tiempo libre educativo mejora el rendimiento y fomenta la reducción del fracaso escolar. Además, se demuestra que los programas de tiempo libre orientados al refuerzo educativo contribuyen a la reducción del riesgo de exclusión social y favorecen la transición al mundo laboral y contribuyen a mejorar la empleabilidad de los jóvenes participantes.

Una herramienta para expresarse

El trabajo constata también los beneficios que tiene el tiempo libre educativo en el proceso de expresión y comunicación de los niños y jóvenes que forman parte y en el aprendizaje y práctica de la participación social y ciudadana.

El tiempo libre también fomenta la inclusión social

El estudio subraya, por último, la cohesión grupal, la cooperación y la inclusión como algunos de los beneficios claves del tiempo libre educativo a partir de la realización de actividades que aceptan la diversidad y la diferencia y permiten la participación sin discriminación. Unas actividades que se consolidan como un espacio para la adquisición y mejora de habilidades y competencias para la vida, la implicación social y el compromiso ciudadano. De ahí la importancia de los programas de tiempo libre educativo en la reducción de la exclusión social de la infancia.

El informe menciona también los retos pendientes de la educación en el tiempo libre: el reconocimiento social, el acceso universal para que todos los niños y jóvenes puedan disfrutar, la mejora de la capacitación de los profesionales y voluntariado que participa, la continuidad de la implicación de los jóvenes en entrar en la adolescencia, la necesidad de hacer un trabajo en red entre las diferentes entidades del sector, la incorporación de las nuevas tecnologías o la mejora de las condiciones laborales de los profesionales, entre otros.

1.295 entidades de tiempo libre en el estado

Finalmente, el informe se aproxima a un mapa de recursos y entidades del tiempo libre y establece que en España este catálogo estaría conformado por al menos 1.259 entidades sin ánimo de lucro. La gran mayoría de estas entidades están arraigadas en barrios y municipios del país: casi un 90% lo está.

Más de un 40% de las entidades tienen 150 participantes o más, y según la clasificación temática, el tipo de actividad que incluye más proyectos son los casales, colonias y campamentos de verano (el 90% del total). Muchas de estas (un 74,2% de) no cuentan con personal asalariado, y más de un 39% del total cuenta con al menos entre 11 y 25 voluntarios o voluntarias.