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Varios expertos reclaman más inversión y reconocimiento del ocio educativo por los beneficios académicos y emocionales que genera en los niños y niñas

Varios expertos reclaman más inversión y reconocimiento del ocio educativo por los beneficios académicos y emocionales que genera en los niños y niñas

14.11.23

El ocio es un derecho reconocido por la Organización de las Naciones Unidas. Varios estudios académicos demuestran los beneficios que aporta al desarrollo social y educativo de los niños, niñas y adolescentes. A pesar de esto, las oportunidades de acceso a programas de educación en el ocio como las actividades extraescolares, los centros de esplai, los casales y colonias de verano no son las mismas para todos los niños; una realidad que es un factor grave de desigualdad social y educativa. Lo han reflexionado diferentes expertos en ocio educativo y desigualdad socioeconómica en el marco de la jornada “El ocio educativo y la pobreza infantil” en la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés – Universitat Ramon Llull (URL). Han asistido profesionales de las administraciones locales y de las entidades del Tercer Sector Social que trabajan con niños, adolescentes y sus familias.

Datos recientes compartidos hoy revelan que el 22,2% de los niños de la Unión Europea se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. El Estado español, a su vez, es el tercer estado con más pobreza infantil y exclusión social de la Unión Europea (uno de cada tres niños se encontraban en riesgo de exclusión el 2022, según el índice Eurostat), después, tan solo, de Rumanía y Bulgaria, lo que implica dificultades muy importantes para el desarrollo de los niños generadas por barreras económicas. Los profesionales coinciden en que las causas de estos fenómenos son la fragilidad creciente de las familias monoparentales, la aceleración de los flujos migratorios, el incremento de los costes de la vivienda vinculada a la inflación de los mercados, a fenómenos sociolaborales y a la, a menudo, insuficiente protección social.

En este contexto, el ex-Alto Comisionado de Lucha contra la Pobreza Infantil del Gobierno del Estado español, Pau Marí-Klose, ha explicado que “las actividades de ocio generan bienestar psicológico y estimulan las competencias no cognitivas, aquellas que son capitales para el desarrollo humano de los niños y para el logro de conocimientos académicos, como la paciencia y la capacidad de concentración”. Por lo tanto, el doctor y profesor de Sociología de la Universidad de Zaragoza establece un vínculo entre el rendimiento en la escuela y en el instituto y la vivencia de actividades de ocio educativo, y va más allá: “Hay una relación directa entre la participación en la educación en el ocio y el desarrollo de los niños y adolescentes”. Marí-Klose reconoce que todavía hay camino para recorrer para que el ocio educativo llegue a todo el mundo, a pesar de que “se ha avanzado en políticas para hacer frente”.

En Cataluña, el 20% de la población vive en situación o riesgo de pobreza, según el Instituto de Estadística de Cataluña. “La Fundación Pere Tarrés es una aliada para trabajar en políticas sociales que activen el ocio educativo como herramienta para el desarrollo físico, mental y social de la infancia”, ha compartido la coordinadora del Área de Sostenibilidad Social, Ciclo de Vida y Comunidad de la Diputación de Barcelona, Estrella Argüelles.

La Síndica de Agravios de Cataluña, Ester Giménez-Salinas, ha reclamado un incremento de la inversión en los programas de ocio educativo y en este sentido ha dado a conocer que al ocio educativo se han destinado durante el 2023 solo 6 millones de euros ante los 23 millones y medio destinados a los servicios de intervención socioeducativa y los 30 millones de euros que financian los deportes federados y el deporte escolar: “No hay una política general y consolidada vinculada al ocio educativo, y, por tanto, este tiene un papel subsidiario y complementario”. Giménez, además, ha destacado que los pocos mecanismos de evaluación, junto con la carencia de normativa, hacen que el ocio educativo tenga realmente poco reconocimiento.

Por su parte, el director adjunto de la Fundación Pere Tarrés, Rafael Ruiz de Gauna, ha destacado la intencionalidad educativa que hay detrás de actividades de ocio como los casales, las colonias y las propuestas centros de esplai y de agrupamientos. “El hecho que las leyes no estén suficientemente desarrolladas contribuye al desprestigio del ocio educativo”, ha compartido Ruiz de Gauna, y ha apuntado hacia medidas inclusivas que “garanticen que el ocio educativo sea universal para todos los niños y un mecanismo privilegiado de prevención de determinadas situaciones”. Y es en la línea de situaciones a trabajar socialmente que se estima que 140.000 niños en Cataluña no pueden acceder a actividades extraescolares. En esta dificultad de acceso de los niños, adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad al ocio educativo, Ruiz de Gauna constata barreras culturales en algunos casos, así como una falta de oferta en determinados territorios.

La jornada lo ha organizado la Cátedra de Ocio Educativo y Acción Sociocultural de la Facultad Pere Tarrés, que pretende reflexionar y generar conocimiento sobre los beneficios socioemocionales y educativos que las actividades de ocio educativo aportan a los adolescentes y jóvenes.