18.02.26
Esta semana ha arrancado en Barcelona el “360 Safe Play”, una iniciativa internacional para la prevención de la violencia y la consolidación de espacios seguros en el ámbito del deporte de base que coordinará la Fundación Pere Tarrés. De hecho, diversas investigaciones a nivel europeo evidencian que los entornos deportivos, donde niños y niñas pasan muchas horas y establecen relaciones de confianza con adultos e iguales, son un espacio en el que puede reproducirse la violencia contra la infancia y la adolescencia. El fenómeno es relevante: en una reciente encuesta realizada a más de 10.000 jóvenes de entre 18 y 30 años en seis países europeos diferentes, un 65% aseguraba haber experimentado violencia psicológica en el ámbito deportivo antes de los 18 años; un 44% recordaba haber sufrido violencia física; un 35%, violencia sexual sin contacto; y un 20%, violencia sexual con contacto.
Ante esta realidad, el proyecto “360 Safe Play” plantea el diseño de un modelo transversal que integre prevención y sensibilización frente a las violencias, detección temprana, canales de comunicación y denuncia seguros y accesibles, prácticas restaurativas entre iguales y mecanismos de respuesta y seguimiento coordinados con el ecosistema local (clubes, familias, administración y agentes de protección). El programa, que tendrá una duración de dos años, se desplegará en Cataluña, Italia y Bulgaria, con la voluntad de poner sobre la mesa medidas que sean aplicables en el día a día de los clubes deportivos y generar aprendizajes que posteriormente puedan adaptarse a otros contextos y países. Participarán 8 entidades de 5 países diferentes con distintas especializaciones en ámbitos como los derechos de la infancia, la gobernanza local o el deporte. Los representantes de las entidades participantes han escenificado esta semana el arranque del proyecto con un encuentro en Barcelona.
Con financiación del programa CERV–DAPHNE de la Unión Europea, el modelo se construirá de manera participativa, situando a niños, niñas y adolescentes en el centro y promoviendo la co-creación con familias, profesionales del deporte y administraciones locales. En concreto, participarán unos 360 niños, niñas y adolescentes, 120 profesionales de clubes, asociaciones deportivas y administraciones locales, y más de 100 padres y madres.
Durante estos dos años, el programa desarrollará materiales formativos y herramientas digitales y basadas en la gamificación que facilitarán que el sistema sea replicable en distintos entornos deportivos. El modelo resultante de este trabajo tendrá una mirada inclusiva e interseccional, es decir, tendrá en cuenta diferentes situaciones de vulnerabilidad que pueden afectar a los niños y jóvenes que potencialmente puedan ser objeto de violencia durante la práctica deportiva, como la discapacidad o las desigualdades.
Además de la Fundación Pere Tarrés, que coordinará el proyecto a través de su departamento de consultoría y estudios, forman parte del consorcio inicial las siguientes entidades: por la parte catalana, la Diputación de Barcelona y la Unión de Federaciones Deportivas de Cataluña. También EDE Fundazioa (País Vasco), ENGSO (European NGO for Sport Organisation), Défense des Enfants International (Bélgica), Opes International (Italia) y la Bulgarian Sports Federation for Children and Youth at Risk (Bulgaria).