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La Fundación Pere Tarrés impulsa su primera escuela infantil propia

La Fundación Pere Tarrés impulsa su primera escuela infantil propia

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Infancia  

14.07.22

Los estudios científicos demuestran que las experiencias y aprendizajes de los primeros años de vida de un niño o una niña son determinantes en su desarrollo educativo, social y emocional posterior. Conscientes de esta realidad, la Fundación Pere Tarrés hace más de 15 años que se encarga de acompañar a los niños y niñas de 0 y 3 años y sus familias a través de proyectos de escuelas infantiles de titularidad pública. Ahora, la entidad se ha decidido a crear una escuela infantil de titularidad propia con un modelo pedagógico que atenderá a una cincuentena de niños y niñas a partir de septiembre en el barrio de Sarrià-Sant Gervasi de la ciudad de Barcelona.

“Estamos muy ilusionadas con la apertura de la primera escuela infantil de titularidad de la Fundación Pere Tarrés que, sin duda, es un reflejo de la esencia de la entidad, en la que el juego es una herramienta fundamental para que los niños y niñas aprendan, se relacionen con el entorno, desarrollen sus habilidades motrices y comunicativas, así como ganen autonomía”, asegura la directora del departamento Pequeña Infancia de la Fundación Pere Tarrés, Verònica Bautista.

Un modelo educativo que sitúa al niño y la niña en el centro de su proceso de aprendizaje y que la Fundación Pere Tarrés también transmite a las otras 31 escuelas infantiles públicas que gestiona, principalmente, municipales, en las demarcaciones de Barcelona, ​​Tarragona, Cataluña Central y las Islas Baleares.

El juego, el eje del modelo pedagógico de la Fundación Pere Tarrés

Esta propuesta educativa tiene el juego como elemento central para que a través de experiencias basadas en los intereses de los niños, aprendan, desarrollen la curiosidad, experimenten y exploren.

Los más de 60 años de experiencia educativa de la Fundación Pere Tarrés, así como su misión centrada en la promoción de la persona a través de la educación en el ocio, han llevado a situar el juego como eje central del modelo pedagógico de la nueva escuela infantil. Además, los informes y estudios realizados por su equipo investigador avalan cómo las actividades de ocio y el juego son entornos privilegiados para promover la educación en valores y el fomento de competencias esenciales en el desarrollo de los niños y niñas como la competencia social y relacional, la de aprender a aprender, la competencia artística y creativa o la de liderazgo.

"Consideramos que los niños y niñas deben ser protagonistas de su propio aprendizaje y desarrollo integral, que construyen a partir del descubrimiento del entorno natural, la curiosidad, la libertad y los estímulos procedentes de su entorno familiar, comunitario y social", explica Verónica Bautista.

El azufaifo, el árbol de la felicidad

El árbol del azufaifo produce el fruto de la felicidad. Con un alegre color rojo, los primeros en percibir las cualidades del fruto de la azufaifa fueron los chinos hace 4.000 años, que ya describieron los beneficios que tenía para el bienestar de las personas. Este árbol, además, es bien conocido en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi de Barcelona, ​​donde se inició una lucha vecinal por preservar un azufaifo de 12 metros de altura, situado en un solar en el que se quiso edificar en 2007. En la primavera de ese año, se declaró de interés local este ejemplar, plantado en 1.857 y uno de los más antiguos de Europa. Finalmente, los vecinos no solo lograron salvarlo, sino que se le dignificara con un espacio verde a su alrededor.

Las particularidades del árbol, así como la defensa vecinal para preservar el ejemplar barcelonés han inspirado a la Fundación Pere Tarrés a la hora de escoger el nombre de su primera escuela infantil de titularidad propia. Bautizada El Ginjoler (azufaifo en catalán), se ubica junto al árbol rescatado y será un espacio tanto de felicidad como bienestar para los más de 50 niños y niñas de entre 0 y 3 años, que acogerá a partir de septiembre.

Hasta ahora, la escuela infantil había sido titularidad de la Fundación Sant Gregori con quien la Fundación Pere Tarrés, actualmente, trabaja estrechamente para seguir acompañando a las familias del barrio, especialmente, durante el crecimiento y desarrollo de los primeros años de vida de sus niños y niñas, en los cuales aprenden felices a través del juego.

Los 10 objetivos de la guardería El Ginjoler de la Fundación Pere Tarrés

Para conseguir fomentar la creatividad, autoestima y bienestar de los niños y niñas, la escuela infantil El Ginjoler de la Fundación se ha marcado un decálogo de objetivos que guiarán el trabajo y la dedicación del equipo educativo del centro.

1. Atender a las necesidades básicas de los niños y niñas (afectivas, emocionales, alimentación, higiene y descanso).

2. Trabajar por un desarrollo global de todas las capacidades de las niñas y los niños.

3. Potenciar que los niños y niñas se vayan formando una imagen positiva de ellos mismos y mismas para ir alcanzando una seguridad afectiva y emocional.

4. Respetar las características individuales.

5. Facilitar todas aquellas situaciones educativas que ayuden a la progresiva adquisición de la autonomía personal.

6. Promover la máxima cooperación y participación entre familia-escuela.

7. Sensibilizar a los niños y niñas en el conocimiento de su entorno más cercano

8. Llevar a cabo un proceso continuo de reflexión en torno a la tarea educativa.

9. Trabajar de acuerdo con los principios metodológicos que tiene establecidos la escuela

10. Mantener un nivel de formación permanente que garantice un servicio de calidad, innovador y que responda a las necesidades de todas las partes de la comunidad educativa.