COMPROMISO EDUCATIVO Y SOCIAL

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El papel del profesional en el marco del trabajo en familias en situación de riesgo de vulnerabilidad social

El papel del profesional en el marco del trabajo en familias en situación de riesgo de vulnerabilidad social

Cecília Monteis Cahís
Coordinadora pedagógica de Programas de Acción Social
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11.03.18

Con el nuevo modelo de intervención socioeducativa se dibuja un cambio de planteamiento; seguimos poniendo la mirada del acompañamiento profesional en los niños y adolescentes pero incorporamos de manera clara el acompañamiento a las familias.
Como indica la Convención sobre los Derechos del niño, la cobertura de las necesidades del niño y el adolescente corresponde a las familias. La familia es concebida como la unidad social básica que está encargada de la protección y del desarrollo de sus miembros.
Es en este punto, donde como profesionales se nos hace un encargo muy concreto que es el de acompañar a estas familias para que puedan asumir plenamente sus responsabilidades. Es aquí donde hablamos a menudo de empoderamiento y capacitación parental y marental, pero ¿cuál debe ser el papel del profesional? ¿Desde qué lugar se debe hacer este acompañamiento? ¿Cuáles son los resultados que podemos esperar?
Desde el acompañamiento educativo debemos partir de la premisa de que queremos que las familias evolucionen, entendiendo la evolución como cambio, pero manteniendo siempre su identidad, sin perder lo que los identifica como familia.
De los profesionales que trabajan con las familias de los centros socioeducativos esperamos una intervención equidistante; que sea cercana a cada uno de los miembros de la familia a la que estamos acompañando. No se pueden crear alianzas con uno de los miembros de la familia atacando a otros.
Es importante que el lenguaje que se emplee sea similar al de la familia, así como el ritmo que se establezca sea el adecuado; cada familia tiene un ritmo y hay que respetarlo sin caer en precipitarse. Si queremos ir demasiado rápidos en hacer propuestas de cambio puede ser que la familia se cierre en banda y vea la intervención del profesional como una intromisión y no como lo que debe ser: un acompañamiento.
El respeto es la base de la intervención. Respetamos las creencias familiares y sus ideologías, las escuchamos, las acogemos y sobre todo no juzgamos. Solo de esta manera podemos contribuir a un cambio real de las familias que acuden a nuestros servicios.
Para poder empezar a producir este cambio de manera real en el día a día en los centros socioeducativos, desde la Fundación Pere Tarrés trabajamos para que desde los equipos cuenten de manera real con la participación activa de las familias, no sólo en las actividades concretas en las que las invitamos a participar, sino también en la toma de decisiones. Son ellos los verdaderos protagonistas de su vida y son ellos los que han de producir en ellos mismos el cambio. Encontramos familias predispuestas a que las acompañamos a producir cambios y familias a "punto de caramelo" que necesitan sólo una guía para poder hacer las cosas de un modo diferente. Pero el verdadero reto lo encontramos con las familias que no ven la necesidad de cambio. En estos casos nuestra función es acompañarlos a crear que sea una necesidad.
Desde los centros socioeducativos vinculamos a las familias en la elaboración del plan de trabajo que como profesionales establecemos con ellas. No tiene sentido que marquemos unos objetivos unilaterales por parte de los profesionales, cuando elaboramos los PEIF con cada una de las familias, hacemos que sean ellas las que se marquen los objetivos que quieren trabajar, y que estos sean los mismos tanto en el centro como en casa. De esta manera transmitimos a los niños una unidad y una coherencia que, si no trabajamos todos a una, no transmitimos.
A menudo las familias crean resistencias frente a las propuestas que los profesionales les sugieren. La diferencia de los resultados que podemos obtener, a menudo está relacionada con el lugar donde ponemos "el peso" de esta resistencia. Si como profesionales vemos que la familia no quiere cambiar posiblemente consigamos pocos resultados. Pero si, en cambio, vemos la resistencia como una interacción entre el profesional y la familia y ponemos el peso en esta interacción, podemos ver la resistencia como una forma de colaboración y es entonces cuando, como profesional, el planteamiento debe ser hacer cosas diferentes para poder obtener resultados diferentes.