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Jugar en familia en época de confinamiento: preguntas y respuestas frecuentes

Jugar en familia en época de confinamiento: preguntas y respuestas frecuentes

Bet Bartrina Comalat
Docente de cursos de tiempo libre educativo
Ver todos los artículos | Ficha de experta

17.03.20

En estos días de confinamiento y alerta sanitaria en los que pasaremos muchas horas encerrados en casa, es el momento ideal para desempolvar aquellos juegos de Reyes o que nos cagó el tió que no hemos ni sacado de la caja y que aún tenemos guardados en el armario. Vamos pues!

Ante todo, sin embargo, algunas preguntas y respuestas sobre cómo jugar con los niños y niñas:

  • Debemos dejar que los niños jueguen solos o nos tenemos que poner los padres también? Pues ni lo uno ni lo otro: debe haber ratos de todo. Si queremos que los niños y niñas (y los jóvenes!) adquieran el hábito de jugar, es importante que los acompañemos y que prediquemos con el ejemplo. Por ejemplo, cuando los niños son muy pequeños, a veces las normas del juego les cuestan de entender y está bien que el adulto esté su lado, les explique el juego y juegue con ellos. No sólo lo pasaremos bien sino que al mismo tiempo fortaleceremos el vínculo entre los padres y madres y los niños. Pero al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que en algunos momentos los niños también deben saber jugar solos, porque si no se crea una dependencia que no es buena.
  • Debemos dejar ganar a los niños? Una vez más no hay una respuesta concluyente a esta pregunta. Por norma general, no, porque si queremos que el juego sea una herramienta educativa, ganar y perder son dos partes implícitas de jugar y dos aprendizajes esenciales. Y tan importante es saber perder --porque aprenderán a gestionar su frustación--, como saber ganar respetando al adversario: cuando pierdes ya duele bastante, sólo falta que quien te ha ganado te lo quiera pasar por la cara! Al mismo tiempo, desde un punto de vista estratégico, puede ser interesante que las primeras veces que los niños jueguen a un juego ganen: si los dejas ganar haces que la próxima vez se enganchen.
  • Y qué hacemos cuando los niños vienen a quejarse de que se aburren? Somos los adultos quienes tenemos que buscarles una distracción o hay que dejar que ellos se busquen su propia manera de entretenerse? Pues también en este caso debe haber un poco de equilibrio entre las dos cosas: los adultos tenemos que hacer la función de recomendarles propuestas, debemos ofertar y proponer, y hay que participar y implicarnos en su juego, pero es muy importante que en cuanto al juego ellos y ellas se espabilen solos. Lo ilustraré con una sencilla anécdota: el otro día en casa, uno de mis hijos me dijo: "Voy a jugar al baloncesto y haré un yo contra yo". Lo primero que me pasó por la cabeza fue que con toda la gente que estábamos en casa, era una pena que tuviera que jugar solo. Pero después llegué a la conclusión de que con este sistema él aprendía a gestionarse su propio tiempo. Si siempre les damos todo masticado creamos una dependencia y entonces todo el tiempo te estarán pidiendo que juegues con ellos. Por tanto, también es bueno que los niños se aburran, porque a partir de aburrirse es cuando inventas y creas.

Y ahora que ya hemos reflexionado un poco sobre algunas pautas para hacer del juego familiar una buena herramienta educativa, ya podemos remover el armario/cajón /repisa correspondiente y empezar a sacar cajas de juegos. Pero a qué podemos jugar?

  • Por un lado, tenemos los juegos de toda la vida: el Parchís, la Oca, el ajedrez, las damas, el domino, el bingo... Son los de siempre, aquellos a los que jugábamos con nuestros abuelos cuando éramos pequeños y pequeñas y que son muy útiles para que los más pequeños aprendan mates. Seguro que en la mayoría de casas tenemos más de uno de estos. Pero como el confinamiento nos impide ir a comprarlos a la tienda, también podemos crearlos manualmente adaptándolos a lo que tengamos en casa: podríamos improvisar un bingo con cartulinas con los números escritos, un recipiente reciclado para ponerlos dentro y semillas que nos pueden servir para tapar los números. Sólo hay que poner imaginación!
  • También tenemos muchos otros tipos de juegos de mesa y tablero: recomendamos algunos muy divertidos y a la vez interesantes desde un punto de vista educativo: como el Memory, donde tienes que hacer memoria para encontrar la pareja de tu carta; el Cluedo, el clásico juego en el que tienes que resolver un crimen y que ahora podremos encontrar con versiones más modernas y con pequeñas variantes; el Lince, en el que tienes que encontrar rápidamente tres imágenes idénticas dibujadas en un tablero; el Mikado, aquellos palitos de colores que tenías que ir sacando uno a uno sin mover el montón. O las cartas, con infinidad de variantes: el burro, el mono, la brisca... O, si hablamos de clásicos, los Juegos Reunidos Geyper: un juego de juegos, una caja que reunía muchos juegos diferentes. Este tipo de juegos son los que nunca pasan de moda y siempre los podemos tener en el cajón de casa para cualquier circunstancia.
  • Después tenemos los juegos más modernos: el Uno, el Time’s up, que incorpora tres juegos en uno en el que tienes que adivinar, definir palabras y reproducirlas mediante la mímica y que es un juego de cartas diferente, más movido; el Timeline, que consiste en colocar cartas con eventos históricos cronológicamente en una línea del tiempo; o los Aventureros al tren, un juego donde hay que ir añadiendo vagones para conseguir el tren más largo posible en el menor tiempo.

En resumen, tenemos a nuestro alcance toda una multitud de juegos para todos los públicos, edades y gustos que nos deben servir para pasar las largas horas del confinamiento en familia de manera divertida y educativa. Pero tanto si elegimos un juego como otro, el ingrediente más importante y el único imprescindible será siempre el mismo: las ganas de pasarlo bien!

Buena partida!