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¿Por qué dejamos de creer en los Reyes Magos?

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¿Por qué dejamos de creer en los Reyes Magos?
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03.04.19

¿Por qué de pequeños creemos cosas que de mayores nos parece mentira que las pudiéramos creer? El ejemplo por excelencia es la creencia en los Magos de Oriente. ¿Cómo evoluciona nuestra comprensión de la realidad a medida que vamos creciendo? ¿Cçomo los padres y los educadores pueden acompañar este proceso?

Aunque ningún hermano mayor ni ningún amigo de la escuela nos alertara o nos pusiera sobre aviso de quién son realmente los Reyes Magos de Oriente, llegaría un momento que nosotros mismos nos daríamos cuenta. ¿Por qué? ¿Cómo es esto? El psicólogo evolutivo Jean Piaget afirmaba que antes de los 7 u 8 años pensamos de forma mágica, es decir que no nos es ningún problema creer en la existencia de personajes como los Reyes Magos, los duendes, las hadas o las brujas. Es un nivel de pensamiento en el que todo es posible, donde aún no ha entrado la lógica y, por tanto, las cosas pasan "porque sí" y el niño no ve la necesidad de justificar, argumentar, ni razonar sus respuestas desde una mirada lógica.

Vemos a veces que este pensamiento mágico se mezcla con los deseos del niño. Tengo a una conocida que estaba embarazada de su segundo hijo y paseaba con su hija mayor de 5 años y se encontraron una vecina que le preguntó a la niña, ¿Qué te gustaría que fuera lo que tuviera tu madre, un hermanito o una hermanita? Y la niña contestó, a mí lo que realmente me gustaría es que fuera un perrito. Como decíamos, en esta edad a menudo se mezclan deseos y realidad.

Yo daría las siguientes sugerencias a las madres, padres, educadores, monitores, maestros y los otros referentes adultos que tratan con niños de estas edades:

  • Responder siempre sus preguntas de una forma clara y sincera, adaptando la explicación a su nivel de comprensión. Ser especialmente cuidadoso con determinadas cuestiones como puede ser la muerte de un familiar, una separación, el nacimiento de un hermano ... Si no somos claros en nuestra explicación, la fantasía que puede hacerse al niño al respecto, puede ser más angustiosa que la misma realidad.
  • No menospreciar, ni reírse, ni ridiculizar sus opiniones, por más absurdas e ilógicas que nos puedan parecer, sino a partir de ellas para profundizar y compartir nuestro punto de vista sobre unos hechos o noticias determinadas.
  • No "aprovecharnos" de su pensamiento mágico para que hagan cosas diciéndoles "si no haces esto vendrá la bruja y se te llevará". Creamos falsos e innecesarios miedos, delegando en un personaje imaginario nuestra labor educativa.

Pero poco a poco va entrando la lógica en el pensamiento infantil y llega un momento hacia los 7 u 8 años en que hacemos un salto cualitativo en nuestras estructuras de pensamiento y entendemos que los hechos no pasan porque sí, sino que hay de haber una causa lógica que los explican. Es el momento por tanto que se empieza a dudar de la existencia de los Reyes porque es difícilmente defendible desde la lógica que tres Reyes vengan cada año desde Oriente a dejar regalos a todos los niños del mundo en una noche, y lo mismo ocurre con Papá Noel, o con las hadas, o con las brujas. Todos estos personajes que encajaban perfectamente en el pensamiento mágico de los niños de cuatro y cinco años, caen por su propio peso cuando el niño tiene siete u ocho años y accede al pensamiento lógico.

Ahora bien, el pensamiento lógico de los niños de 7 a 12 años es un pensamiento lógico concreto, muy ligado al entorno concreto en el que vive el niño o la niña. Así, por ejemplo, si preguntamos a un niño de estas edades "¿qué es un amigo?", responderá en función de su experiencia en este tema y puede decir que un amigo es aquel que le regala cromos, o que le guarda lugar en el autocar cuando hay excursión. La lógica queda circunscrita a su realidad cercana y conocida, a su entorno más inmediato.

Por lo tanto, en estas edades es importante:

  • Adaptar nuestras explicaciones y los ejemplos que los ponemos en situaciones cercanas a sus vivencias; para que les sea de interés y les resulte significativo.
  • Utilizar un lenguaje llano y directo sin dobles intenciones. En estos momentos la comprensión del lenguaje es literal: aún no entienden demasiado bien las metáforas, las ironías o los dobles significados.

También es importante recordar que el paso de una etapa a la otra es gradual y que pueden convivir en un mismo niño características de las dos etapas (de la etapa del pensamiento mágico y de la etapa de la lógica concreta): puede ser que empiece a razonar con lógica en determinados aspectos o en algunos entornos, pero no en otros.

El aprendizaje siempre sigue el desarrollo, por lo tanto, como padres, madres, maestros o educadores, debemos tener presente el momento evolutivo que vive el niño para saber adecuar nuestras explicaciones y actuaciones a su nivel de comprensión. No hay que avanzar planteándoles cosas para las que no están preparados, ni tampoco infantilizar-los, quedándose en estadios que ya tienen superados.

Piaget defendía que cada persona reproduce a nivel individual lo que la especie humana ha vivido a nivel grupal a lo largo de la historia. Es decir que la evolución de la comprensión de los niños reproduce las etapas de la historia del conocimiento de la especie humana. Así, la humanidad fue dejando atrás el pensamiento mágico a medida que iba creciendo el conocimiento científico de los hechos naturales. Del mismo modo, el pensamiento mágico del niño, va dejando paso al pensamiento lógico a medida que experimenta y recoge experiencia del entorno y de la realidad que le rodea.