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El 60% de las familias becadas para participar en casales y colonias en la Fundación Pere Tarrés se encuentran en situación de pobreza severa

El 60% de las familias becadas para participar en casales y colonias en la Fundación Pere Tarrés se encuentran en situación de pobreza severa

15.04.26

La situación de fragilidad de las personas que solicitan cada año becas para que sus hijos e hijas puedan disfrutar de actividades de ocio en verano sigue creciendo después de varios años consecutivos de crisis. La gran mayoría de los indicadores analizados por el informe anual de la Fundación Pere Tarrés sobre las condiciones de vida de las familias que ha becado en verano van a la baja e indican un preocupante agravamiento de la vulnerabilidad.

A través del análisis de diversos parámetros relativos a las condiciones socioeconómicas de las familias, el informe calcula los principales índices que miden los diferentes grados de pobreza según el índice fijado por el Instituto de Estadística de Cataluña (IDESCAT): la pobreza moderada (el umbral a partir del cual se considera que una persona se encuentra en situación de riesgo y que supone que sus ingresos anuales se sitúan por debajo del 60% de la media de los hogares catalanes), la pobreza severa (es decir, los hogares con unos ingresos por debajo del 40% de la media de Cataluña) y la pobreza extrema (la situación más grave de todas, en la que los ingresos familiares suponen menos del 20% de la media catalana).

Así, según el informe, los principales indicadores que permiten medir el grado de vulnerabilidad de las familias caen respecto al año pasado: ocho de cada diez familias becadas por la Fundación este último verano (un 79,9%) se encuentran por debajo del umbral de pobreza. Esto supone 13 puntos más que el año pasado. Por otro lado, para poner en contexto esta cifra, cabe recordar también que en el conjunto de Cataluña el porcentaje de familias que se sitúan en riesgo de pobreza es mucho menor, del 24,8%, según la tasa AROPE. Aunque las familias que solicitan beca a la Fundación se sitúan dentro de un perfil con alto riesgo social y, por tanto, con porcentajes de riesgo superiores.

En cuanto al segundo nivel de vulnerabilidad, la pobreza severa, la situación también es dramática entre las familias analizadas: seis de cada diez (un 59%) se encuentran en esta situación, un crecimiento de 12 puntos respecto a los datos registrados en el informe del año pasado. Finalmente, una de cada seis familias (17,1%) está en situación de pobreza extrema (recordemos, con unos ingresos inferiores al 20% de la media catalana), el único dato que mejora ligeramente respecto al año pasado (2 puntos menos).

Es decir, el análisis muestra que la situación socioeconómica de estas familias becadas empeora año tras año. Además, los datos marcan una tendencia clara: aumenta el número de familias que cruzan por primera vez el umbral que marca la pobreza. Cabe destacar, además, que estos indicadores tienen en cuenta los ingresos de las familias, pero no los gastos que la mayoría deben asumir y que, desde la pandemia y con las sucesivas crisis energéticas y conflictos bélicos, no han dejado de crecer en los últimos años, por lo que incluso las familias que quedan por encima de estos índices se encuentran en situaciones muy precarias.

Las rentas de las familias empeoran

Hay otros indicadores que inciden en este empeoramiento de las condiciones de muchas familias. Por ejemplo, el informe indica que los ingresos medios anuales también caen. La renta media por hogar de las familias analizadas se sitúa en 13.293 euros anuales, 2.300 menos que la registrada en el estudio anterior. Por otro lado, más de la mitad de las familias (un 53%) se sitúa en franjas de renta por debajo de los 15.000 euros anuales. Además, un 6% de las familias vive con menos de 5.000 euros al año.

Esto en cuanto a la media de renta de la familia. Pero también es muy significativo el dato de ingresos medios por persona, que en la muestra analizada es de 6.152 euros anuales, 956 menos que el año anterior. Además, un 36% de la muestra vive, de media, con menos de 6.000 euros al año por persona. Cabe explicar que esta media por persona (que técnicamente se denomina media de ingresos por unidad de consumo) se obtiene dividiendo la renta total de un hogar entre el número de miembros de la familia y aplicando un peso específico diferente a cada miembro (1 punto al padre/madre que aporta la mayor parte de los ingresos, 0,5 al resto y 0,3 a los menores de 14 años).

Una vez más, si comparamos la situación de la muestra analizada con los datos globales de toda Cataluña, se evidencia cómo crecen las situaciones de extrema vulnerabilidad de las familias analizadas: según el Idescat, la media anual de ingresos por hogar en Cataluña fue en 2025 de 43.889 euros (recordemos que la media anual de la muestra de familias atendidas por la Fundación Pere Tarrés es de 13.293 euros anuales). En cuanto a la renta media por persona (por unidad de consumo), la catalana se sitúa en 25.424 euros, cuatro veces más que los 6.152 euros anuales que refleja el informe.

Este año el informe se ha elaborado siguiendo una metodología diferente de recogida de datos, basada en una encuesta declarativa, cuando el año pasado estos datos se obtenían exclusivamente en base a documentación oficial como registros administrativos o fuentes estadísticas disponibles. Un cambio metodológico que puede provocar alguna desviación en los datos comparativos del año pasado.

Familias monomarentales y dificultades para financiar gastos básicos

Estas cifras y porcentajes son la punta del iceberg de una situación muy compleja para muchas familias. Y estas dificultades económicas a menudo acaban repercutiendo en los niños: algunas familias no tienen suficientes ingresos para mantener una alimentación equilibrada ni para calentar adecuadamente el hogar en invierno; algunas viven en viviendas insalubres, pequeñas y sobreocupadas, donde los niños no disponen de espacios con suficiente intimidad o comodidad para estudiar o hacer las tareas escolares. La mayoría de las familias que solicitan beca a la Fundación también tienen problemas para pagar algunos recibos mensuales y para costearse vacaciones, y muchos tienen importantes dificultades de conectividad a Internet.

Hay más datos del mismo informe que inciden en estos factores de vulnerabilidad: los hogares analizados, por ejemplo, tienen una alta ocupación: en el 16% de los casos en un único domicilio vive más de un núcleo familiar y el 9% de las familias se ven obligadas a compartir la vivienda con otras personas que no forman parte de la familia. Un 36,8% de las familias son monoparentales o monomarentales. Otros datos indican que el 12% de las familias cuenta con alguna persona del núcleo familiar con certificado de discapacidad.

Además, 9 de cada 10 familias no disponen de vivienda en propiedad, mientras que entre la minoría de familias que son propietarias de su residencia, el 66,5% vive en menos de 75 metros cuadrados. También se detectan situaciones de hacinamiento: el 71,6% vive en una superficie inferior a 25 metros cuadrados por persona. Son de forma mayoritaria (aproximadamente entre un 80 y un 90%) familias que vienen derivadas o han sido atendidas por los servicios sociales. De hecho, de los 7.146 niños y niñas becados el verano pasado, alrededor de 6.000 provienen de familias que han tenido contacto con servicios sociales.

Becas para más de 7.146 niños y niñas

En este contexto, para muchos hogares garantizar que los hijos o hijas participen en actividades educativas y de ocio fuera del horario lectivo es todo un lujo. La Fundación Pere Tarrés está convencida de que las actividades de educación en el ocio son esenciales en el desarrollo de los niños y mejoran sus competencias educativas y profesionales, pero, además, para muchos suponen espacios reparadores y de desconexión de las situaciones difíciles que viven en casa. Sin embargo, el 20% de los niños catalanes no realiza ninguna actividad de ocio fuera de la escuela, y esta diferencia crece entre las familias de rentas más bajas, según un informe de la Síndica de Greuges. Por ello, la Fundación quiere que todos los niños puedan disfrutar de las actividades de ocio, facilitando ayudas suficientes para quienes no puedan participar por razones económicas o por necesidades educativas específicas. Una situación especialmente clave en verano, un periodo en el que es importante mantener la continuidad educativa para los niños de contextos vulnerables que participan en esplais o centros socioeducativos.

Por ello, un año más, bajo el lema “Transforma su verano”, la Fundación pone en marcha una campaña de becas para garantizar el acceso a las actividades de ocio en verano a niños en situación de vulnerabilidad. El verano pasado la Fundación Pere Tarrés movilizó 2.263.968 € para becar a 7.146 niños y jóvenes para que pudieran participar en casales o colonias, más que nunca antes. Estas ayudas son posibles gracias al apoyo de administraciones, empresas y particulares.

Un verano inclusivo

Ofrecer becas a familias con dificultades económicas es una de las líneas de la Fundación Pere Tarrés para conseguir que los beneficios y aprendizajes de las actividades de ocio lleguen a todos los niños y jóvenes, pero no es la única. La otra línea de trabajo de la entidad para lograr un verano inclusivo pasa por garantizar que los niños con capacidades diversas puedan disfrutar del ocio al mismo nivel que el resto. En este sentido, en el verano de 2025 la Fundación ha redoblado los esfuerzos para atender a cerca de 500 niños con necesidades educativas especiales, que han sido acompañados por un equipo de 283 monitores de apoyo.

Una necesidad creciente, ya que la Fundación ha identificado una demanda adicional del 26%, un dato que indica la necesidad de ampliar recursos para poder atender a todos los niños con necesidades educativas especiales este verano.