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El Trabajo Comunitario, un eje para la transformación de los barrios

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El Trabajo Comunitario, un eje para la transformación de los barrios
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22.02.17

Como seres humanos y sociales que somos, vivimos y tendemos a vivir en comunidad. Nuestras vidas se desarrollan en diferentes barrios y con diferentes comunidades de personas, y es allí donde suceden toda una serie de acontecimientos que son determinantes para nosotros.

La comunidad es aquel espacio donde las personas establecen los pilares más estables de su recorrido vital. Pero también, es el espacio donde con ayuda de la comunidad atiende las necesidades más básicas y fundamentales para el individuo.

La comunidad es un grupo de personas que están unidas entre sí por una red social, tejida por multitudes de elementos, vínculos, objetivos comunes, acciones de cooperación, etc. Por lo tanto, la comunidad es una trama de relaciones sociales que configura pertenencia e identidad social.

Por otra parte, podemos decir que es aquel espacio donde a las personas se les reconoce la capacidad de ser sujeto y protagonista de sus acciones y decisiones. Y por eso, es el espacio más cercano a la persona para incidir en el cambio y en la mejora de sus condiciones de vida.

No siempre las comunidades son solidarias y planifican objetivos comunes para atender sus problemas, pero aún así la comunidad es un espacio privilegiado para la acción social y para la transformación, ya que diluye las problemáticas individuales en un marco colectivo. Jugando un papel fundamental en la producción y distribución de bienes y recursos, así como en una función de sociabilidad, apoyo, ayuda mutua e intercambio.

 

El papel de la comunidad en la dinamización de las ciudades

Las transformaciones sociales en los barrios en los últimos decenios y la crisis del Estado de Bienestar, obliga a pensar en la necesidad de reavivar las comunidades y su papel en los territorios y por tanto en las dinámicas de las ciudades.

El cuestionamiento de los modelos de intervención asistencialistas, del trabajo de acompañamiento individual, los mecanismos de contención y control, así como las fracturas sociales y los conflictos en los barrios, la falta de recursos, la gestión de la diversidad y el aislamiento de las personas ante las nuevas problemáticas sociales, nos sitúa a replantear las intervenciones ya diseñar y proponer nuevos modelos próximos a la comunidades, a sus voluntades y capacidades.

Desde hace tiempo, en torno a esta necesidad, se está desarrollando una metodología de intervención que va tomando cuerpo, la que se está aplicando en nuestro territorio desde hace unos 20 años. Se crea en su momento la figura de aquel profesional que promueve y apoya estos procesos comunitarios, pasando de la animación sociocultural el dinamizador / ao técnico / a comunitario / a, el cual tiene como papeles principales el fortalecimiento y el empoderamiento de los actores sociales en el territorio y la promoción de las redes y las alianzas.

El / la técnico / a se convertirá en el promotor / a de la acción comunitaria, situándose en un terreno educativo y de valores, pero a la vez estratégico donde la metodología es la herramienta para conseguir los objetivos.

Durante los primeros años de implementación de los proyectos comunitarios y participativos, los técnicos / as intentaban diagnosticar, definir y planificar con la comunidad los mecanismos de resolución de sus necesidades.

El objetivo principal del dinamizador / a era consolidar redes diversas y heterogéneas que atendieran las necesidades de la comunidad, pero a veces no era suficiente, ya que el hecho de tener un único dinamizador / ao agente, limitaba la implicación de ciertos actores, la consolidación de las redes heterogéneas o simplemente la resolución de conflictos que existían en la comunidad, es decir, no era suficiente para poder promover la transformación de los territorios.

Surgieron muchas experiencias y prácticas comunitarias, que poco a poco se fueron desarrollando en los diversos territorios. Era una metodología que tenía gran impacto y se empezaba a experimentar en diferentes ámbitos y no únicamente desde la vertiente territorial. Surgían experiencias en el comercio, en planes integrales, en procesos participativos y consultivos, en mediación, en el mundo del arte y la cultura, en el urbanismo y la arquitectura, dentro del mundo de la salud comunitaria, en el educación, etc. También aparecían nuevas propuestas como la economía social y solidaria o proyectos por franja de edad, por género, etc. Cada vez más los diferentes agentes hacían suya la metodología e intentaban implementarla en el marco del trabajo comunitario.

Poco a poco se fue tomando conciencia acerca de que el trabajo comunitario tenía una fuerza importantísima en la transformación de los territorios y en la atención de las necesidades de las personas. Por ello, los planes de desarrollo comunitario, posicionaron como una experiencia más, y en la actualidad muchos de los agentes del territorio empiezan ellos mismos a liderar procesos comunitarios con el fin de movilizar los recursos propios y generar alianzas con otros agentes.

 

Energías Comunitarias

El Ayuntamiento de Barcelona, ​​es un buen ejemplo de esta práctica y método de trabajo. Se ha creado un espacio de trabajo denominado "Energías Comunitarias", donde la presencia de entidades, profesionales y servicios intenta reavivar e implementar el trabajo comunitario, reflexionando sobre métodos y técnicas de trabajo e intentando incorporar el trabajo comunitario de una forma integral ya la vez transversal en todos los servicios y equipamientos dirigidos a la atención a las personas, haciendo del trabajo comunitario una responsabilidad y una corresponsabilidad de todos.

Existen resistencias, miedos y desconfianzas, muchos miedos al cambio, pero ya es una realidad en el debate entre los diferentes agentes, vecinos y profesionales. Y por lo tanto, es imprescindible la formación, la sensibilización, el apoyo y el asesoramiento para que este proceso se pueda consolidar.

La incorporación de esta metodología en diversos servicios y entidades, fortalecerá el tejido social y los procesos de participación de los vecinos y vecinas, y por tanto la calidad de vida de las personas. Os invitamos a experimentar y participar de este proceso estratégico y metodológico que es la dinamización comunitaria.