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La promoción del voluntariado en las organizaciones sociales

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La promoción del voluntariado en las organizaciones sociales
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05.12.17

Las organizaciones sociales se definen por tener como misión principal la mejora de la calidad de vida de las personas, ya sea de un colectivo en concreto, gente mayor, jóvenes, niños o personas que hayan sufrido diferentes situaciones de vulnerabilidad, como drogodependencias, sin hogar, trastornos mentales, etc.

Una característica fundamental de las entidades sociales a diferencia de entidades u organizaciones de carácter tecnológico - científico es que tienen como uno de sus principales e importantes recursos, a las personas. Es decir, personas que trabajan para personas.

Sin las personas, no sería posible desarrollar la misión de la entidad. Este hecho, unido a las dificultades (o no facilidades) para conseguir recursos, hace que el voluntariado, sea una fuente de recursos humanos muy importante.

Gestionar personas representa un reto por toda organización y requiere de una estrategia de acompañamiento, con objeto de que las personas puedan ejecutar su tarea de la manera más adecuada y en coherencia con la misión de la entidad.

A la vez, la vinculación de las entidades del 3r sector con el voluntariado no necesariamente tiene que ser de organización a personas, sino que también puede realizarse de organización a organización. Una línea en desarrollo de la Responsabilidad Social Corporativa de algunas empresas es el voluntariado social, una vía que permite potenciar el sentimiento de identidad corporativa de la empresa con sus trabajadores y trabajadoras, mediante la prestación de tiempo de trabajo asalariado a proyectos sin ánimo de lucro que repercutan positivamente hacia el entorno, la comunidad o el público destinatario en el que se enmarca o se dirige la empresa.

Para incorporar voluntariado a las entidades sociales es fundamental en primer lugar, analizar la organización y cada uno de sus departamentos y ámbitos, definir los posibles puestos de trabajo voluntario donde poder añadir personas voluntarias, estableciendo las funciones, tareas, etc.

En este sentido habrá que establecer qué perfiles son más adecuados para las diferentes funciones que se desarrollan dentro de una entidad social: gestión, contabilidad, administración, intervención socioeducativa, etc.

Posteriormente al diagnóstico interno desde una perspectiva de trabajo voluntario habrá que establecer un plan de voluntariado interno que comprenda el voluntariado a título personal y el voluntariado corporativo proveniente de empresas con RSC.

Una vez definido el Plan de voluntariado, habrá que seleccionar, acoger, formar, acompañar y evaluar a las personas voluntarias.

Los pasos a seguir para establecer un plan de voluntariado a la entidad serían los siguientes:

1r: Análisis y diagnóstico de la entidad.

2o: Definición concreta del lugar de voluntariado.

3r: Publicación de anuncios a la web y otras plataformas especializadas.

4o: Selección de la persona voluntaria, conociendo sus intereses y motivaciones, para adecuarlos al puesto de trabajo voluntario específico. Puede ser, que la persona, dada su experiencia y expectativa no pueda adecuarse a ninguno de los lugares ofrecidos.

5o: Incorporación de la persona voluntaria.

6o: Fase de Incorporación: En esta fase se realizarán las diferentes acciones dentro del proceso de acogida. Un ejemplo de este sería:

Bienvenida a la entidad / proyecto:
 6.1 Formación Inicial persona voluntaria.
 6.2 Reunión Individualizada y firma de la Hoja de Compromiso.
 6.3 Trámites logísticos y burocráticos.

7o: Fase de Desarrollo: Durante esta fase la persona voluntaria se tiene que sentir acompañada, integrada y motivada. Algunas de las cuestiones que se pueden llevar a cabo en este sentido son:

 7.1. Reuniones individualizadas con las personas voluntarias para saber como se encuentran, que necesitan y que podemos hacer para ayudarlos.
 7.2. Acompañamiento en sus tareas de voluntariado mostrando disponibilidad por parte de la persona en lo referente a esclarecer dudas, etc.
 7.3. Realizar formaciones por personas voluntarias sobre las cuestiones de las tareas a desarrollar y/o habilidades transversal necesarias.
 7.4. Reconocimiento formal e informal a las personas voluntarias que están realizando las diferentes acciones. Esto no requiere de grandes acciones si no de saber poner cada cosa en su lugar, el hecho de recordarles la tarea que hacen y lo importante que son por la entidad y/o proyecto.

8o: Desvinculación. Si llega el momento en que la persona voluntaria no quiere/puede continuar su acción, se realizará una entrevista individualizada para saber y averiguar cuáles son sus razones para conseguir mejorar el proceso, las tareas de las personas voluntarias, etc. así como dar un buen cierre a la acción realizada por esta persona.

En conclusión, incorporar personas voluntarias a las entidades sociales no es algo intuitivo, ni de buena voluntad (exclusivamente) requiere de un trabajo de autoanálisis de la organización, definición y de establecimiento de una plan de trabajo. Es decir, para la gestión de personas voluntarias, hará falta que la entidad destine tiempo, recursos y personas que permitan establecer y ejecutar el Plan de voluntariado, acercando la misión de la entidad a la persona voluntaria y los intereses y motivaciones de la persona voluntaria a la entidad.