COMPROMISO EDUCATIVO Y SOCIAL

BLOG FUNDACIÓN PERE TARRÉS

Programa de Acompañamiento Educativo

Programa de Acompañamiento Educativo

Judith Hernández Juárez
Coordinadora General de Acción Social
Ver todos los artículos

09.08.22

Los centros educativos han sido siempre una fuerza de cambio para la sociedad. Esto ha permitido tener espacios de trabajo que posibiliten la mejora de la comunidad. Con esta realidad, y con el fin de dejar atrás una visión punitiva de la resolución de conflictos, los centros educativos trabajan para acercarse a una cultura restaurativa, avanzando hacia una solución dialogada de los conflictos desde las primeras etapas de la relación en comunidad.

Con una propuesta innovadora, desde el Servicio de Mediación de Castelldefels, gestionado por la Fundación Pere Tarrés se ha querido trabajar en esta oportunidad para poder impulsar un programa de acompañamiento educativo que pudiera incidir de forma directa y positiva en la mejora de la convivencia en la sociedad.

Qué es el Programa de Acompañamiento Educativo y sus objetivos

El Programa de Acompañamiento Educativo (PAE) es un recurso preventivo destinado a todos los miembros de la comunidad educativa de Castelldefels, que facilita hacer frente a los conflictos que puedan surgir en su relación diaria, a la vez que preserva el cuidado de sus relaciones. El programa nace con el objetivo de acompañar, promover y reforzar la convivencia en los centros educativos de Castelldefels. De esta forma, se busca construir una comunidad más saludable y favorecer el bienestar colectivo, donde todos los miembros puedan decidir conjuntamente cómo sostener la convivencia en el futuro.

En un espacio de confluencia heterogéneo, los conflictos acompañan a las relaciones y condicionan la convivencia en los centros. Apostar por un enfoque restaurativo, a través de herramientas que faciliten el diálogo y la comunicación no violenta, incide directamente en la estructura base de la sociedad, que permitirá formar a nuevas generaciones con una visión del conflicto y de su resolución más asertiva y colaborativa.

Desde la Fundación Pere Tarrés, en el Servicio de Mediación de Castelldefels se trabaja para ofrecer herramientas y habilidades que ayuden a la gestión de conflictos y permitan a los centros educativos enfocar las situaciones conflictivas desde una perspectiva preventiva; a través de la mejora de la comunicación, sus relaciones y la convivencia, fortaleciendo así el sentimiento de comunidad.

Con una estructura bien definida, el PAE se agrupa en cuatro niveles, conformados cada uno de ellos con diversas acciones y actividades. Éstos invitan, de forma gradual, a iniciar un camino/proceso que amplíe la participación en todos los miembros de la comunidad. Para pasar de un nivel al siguiente, es necesario asimilar un conjunto de conocimientos y prácticas, para poder garantizar que las acciones desarrolladas y el objetivo del programa, puedan tener un impacto real y transformador en el centro.

 

El impacto del PAE en la comunidad

El trabajo con los centros educativos de Castelldefels tiene una larga trayectoria. Se han llevado a cabo diversas intervenciones con el objetivo de apoyar y acompañar situaciones de conflicto. Sin embargo, la importancia de esta relación ha necesitado de una respuesta más contundente dirigida a ofrecer un pilar de apoyo a la comunidad educativa, para trabajar de forma conjunta hacia la mejora de la convivencia de todos los miembros de la comunidad. El PAE establece una continuidad, en la que se invita a una participación gradual de toda la comunidad educativa, desde el profesorado y dirección, hasta el alumnado y familias.

Esta extensión favorece al desarrollo de las relaciones de convivencia, en tanto que tiene una mayor incidencia dentro de la comunidad. El propio programa apoya esta visión a todos sus niveles, ya que se focaliza en las necesidades de los diversos grupos que conforman la comunidad educativa, a la vez que fortalece los vínculos entre sus miembros para acercar el sentimiento de pertenencia a la comunidad. El trabajo no sólo se centra en un grupo concreto, sino que se trabaja de forma paralela con los diferentes colectivos para potenciar varios motores de cambio en los centros. Este hecho es esencial, en tanto, la transformación pasa por incidir en cada uno de los agentes que conforma la comunidad.

Cada centro educativo requiere una atención especial, entendiendo que la comunidad que convive allí tiene unas necesidades concretas y distintas del resto de centros. El programa contempla esta realidad y tiene en cuenta el punto de partida de cada centro para adaptar el acompañamiento y soporte a sus necesidades y requerimientos. A través de un diagnóstico inicial, se conoce cuál es la situación del centro y el impacto que el programa puede tener en esa comunidad. Esta amplia flexibilidad no sólo facilita el acercamiento a los centros, sino que permite ofrecer un mejor servicio, dando respuesta a las problemáticas que viven y adaptando el aprendizaje al ritmo de cada centro. De esta forma, el PAE pasa a formar parte de la gestión diaria de conflictos y permite crear un vínculo que se va reforzando a lo largo del tiempo.

El diseño del programa permite sentar las bases de la cultura de la paz y el diálogo, construyendo un clima de aprendizaje y trabajo en materia de resolución de conflictos. Las distintas áreas de trabajo dan una flexibilidad que facilita la adaptación a las circunstancias, demandas y necesidades de los centros. El programa, basado en la prevención como elemento vertebrador, apodera a que sean los propios miembros de la comunidad (educativa) quienes gestionen sus propios conflictos de forma asertiva, a través de herramientas y estrategias de comunicación (no violenta), por implementar y replicar todos los conocimientos adquiridos fuera de las aulas y en casa.

El Programa de Acompañamiento Educativo pretende acompañar y apoyar a los miembros de la comunidad educativa en la gestión de la convivencia en los centros y la comunidad. De esta forma, se pone al alcance herramientas y habilidades que faciliten la autogestión de los propios conflictos de una forma dialogada y desde una visión restaurativa, superando el modelo de gestión de conflictos punitivo. El propio diseño del programa favorece un equilibrio entre flexibilidad y estructura que da riqueza y ayuda a promover una cultura de paz y diálogo como motor de cambio para la sociedad.