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Menores migrantes: factores a tener en cuenta en su intervención

Menores migrantes: factores a tener en cuenta en su intervención

Montse Soria Bonich
Coordinadora de Acción Social
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05.04.19

Los jóvenes migrantes sin acompañamiento adulto conforman un fenónemo migratorio con recorrido y de máxima actualidad dadas las dificultades del circuito de protección para dar una respuesta. Las políticas de infancia mantienen una lógica diferente a las políticas migratorias y las necesidades reales y existentes son diversas, pero no fáciles de cubrir en el contexto actual. Apuntamos algunas características del fenómeno migratorio para abordar su intervención.

Según informa la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA), si el 2017 hubo 1.489 llegadas de Menores Migrantes no Acompañados, en 2018 la cifra alcanzó 3.659 llegadas. El Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias prevé que lleguen 5.526 menores, cifra que supera la del 2018 de forma considerable.

La llegada de estos jóvenes no es un fenómeno nuevo, pero ha provocado tensiones en el sistema de protección en Cataluña debido a las dificultades para asumir un volumen para el que no está preparado. El sistema de protección afronta dificultades por la falta de plazas y por la aplicación de las políticas de infancia (competencia de las Comunidades Autónomas). Éstas entran en contradicción con las políticas migratorias (de carácter estatal y vinculadas a la Ley de Extranjería).

Las fronteras están llenas de ejemplos claros de la crueldad del viaje migratorio que viven estos jóvenes y de las situaciones de vulneración de derechos humanos que recogen los medios de comunicación de forma reiterada, en Melilla, Ceuta y en las costas de Andalucía. La mayoría de estos jóvenes abandona su país para huir de la miseria, tener más oportunidades laborales o mejores expectativas de vida. La forma principal de hacerlo es con patera, pero también bajo un camión.

La procedencia principal es Marruecos, seguida de África subsahariana y un porcentaje elevado tiene entre 15 y 18 años, del 54% de los jóvenes acogidos según la DGAIA. También, la misma DGAIA confirma que el 67% es de sexo masculino. Sin embargo, no son pocas las chicas que se encuentran fuera del circuito de protección y no son detectadas. Éstas se encuentran en contextos de la esfera privada y / o de mayor marginalidad sufriendo situaciones de una alta vulnerabilidad social y elevada invisibilidad por el resto de la sociedad.

Si bien en el pasado la mayoría de los jóvenes tenía un proyecto migratorio propio, se detecta un aumento bastante significativo de jóvenes con un proyecto migratorio de carácter familiar. Así, hay algunos elementos cualitativos a tener en cuenta en relación a estos jóvenes:

  • Los menores migrantes no acompañados no forman parte de un colectivo homogéneo y la diversidad del mismo es elevada en función de factores como la edad, el género, la procedencia, el proyecto migratorio o el viaje migratorio.
  • Las condiciones que afectan a los y las jóvenes varían en función del origen, el trayecto y la recepción y acogida en nuestra sociedad.
  • La mayor o menor definición del proyecto migratorio es muy importante para la inclusión del joven en la sociedad de acogida. Aunque la mayoría busca una vida más digna, las causas de este proyecto migratorio pueden variar.
  • Europa se presenta muy diferente a como se imaginaba en origen y el acceso a las oportunidades está muy condicionado, especialmente en la obtención de la documentación.
  • Los proyectos familiares trasladan una presión enorme a estos jóvenes que llegan a una Europa inesperada como una salida a las problemáticas económicas de su familia en origen.
  • Estos jóvenes viven un doble viaje: en el tiempo y en el espacio. Son adolescentes que viven los cambios propios de la edad, pero también los cambios asociados a la migración. Han llegado a un nuevo país con un contexto sociopolítico y cultural diferente.
  • La llegada con una edad cercana a la mayoría de edad dificulta mucho la inclusión de los y las jóvenes a la sociedad por la falta de tiempo para la alfabetización, en su caso, el aprendizaje de la lengua, y la gestión de la documentación.
  • Parte importante de estos jóvenes vienen con experiencias laborales previas en los países de origen, y por tanto con capacidades muy enfocadas al mercado laboral, a las que no sabemos dar salida.

Estos son algunos de los rasgos característicos que destacan, pero son más si profundizamos en el fenómeno migratorio, que llega a Cataluña para quedarse. Cataluña y País Vasco son dos de las Comunidades Autónomas a las cuales llegan los menores para vivir. Actualmente no son territorios de paso. Los menores migrantes no acompañados pueden cambiar de comunidad autónoma en función de las oportunidades existentes para obtener la documentación, para acceder a una formación o al mercado laboral. Una demanda histórica es la coordinación del Estado para el reparto más igualitario del número de menores acogidos.

La coordinación entre administraciones diferentes y el trabajo transversal dentro de la administración son esenciales para poder abordar la complejidad del fenómeno desde las políticas públicas.