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Los prejuicios de la vejez: una reflexión necesaria

Los prejuicios de la vejez: una reflexión necesaria

Laura Xamaní
Coordinadora académica del área sociosanitaria y personas mayores
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19.01.26

La vejez, una etapa natural de la vida, a menudo es percibida desde una perspectiva negativa en la sociedad contemporánea. A pesar de los avances médicos, sociales y tecnológicos, los estereotipos y prejuicios sobre las personas mayores persisten, generando un impacto negativo tanto en su autoestima como en su inclusión social. 

Uno de los principales problemas es la visión estereotipada de la vejez como una etapa de declive físico, cognitivo y social. Expresiones como “a su edad ya no puede hacer esto” o “ya no sirven para trabajar” reflejan una cultura que asocia el envejecimiento a la ineficiencia, la debilidad y la inutilidad. Esto no solo desprecia las contribuciones que las personas mayores hacen a la sociedad, sino que también fomenta actitudes de discriminación, conocidas como edadismo.​ 

Los prejuicios sociales sobre la vejez tienen consecuencias profundas. Muchas personas mayores experimentan: 

  • Aislamiento social: La falta de valoración a menudo conduce a situaciones de exclusión y soledad.
  • Problemas de autoestima: Sentirse ignoradas o consideradas una carga puede minar su confianza.
  • Desigualdades en el acceso a recursos: La percepción de que son “menos productivas” puede afectar al acceso a servicios y oportunidades. 

Los medios de comunicación a menudo contribuyen a reforzar estas percepciones negativas, mostrando a las personas mayores como frágiles o dependientes.​ Las representaciones positivas son más escasas, aunque las personas mayores de hoy son más activas y participativas y están más formadas que nunca. 

Revertir esta situación exige esfuerzos a varios niveles: 

  • Educación y sensibilización: Es fundamental educar a las nuevas generaciones para fomentar el respeto y la valoración de las personas mayores.
  • Promoción de la intergeneracionalidad: Los espacios de encuentro entre jóvenes y mayores ayudan a romper barreras.
  • Cambios en las políticas públicas: Las administraciones deben garantizar que las personas mayores tengan acceso igualitario a servicios y oportunidades.
  • Representaciones positivas en los medios: Mostrar la diversidad y la riqueza de la vejez puede cambiar percepciones culturales.

La vejez no debe ser vista como un problema, sino como una etapa llena de posibilidades y aportaciones. Las personas mayores son depositarias de sabiduría, experiencia y valores que pueden enriquecer enormemente las comunidades. Valorarlas no es solo una cuestión de justicia social, sino una forma de aprovechar todo su potencial. 

En una sociedad realmente inclusiva, la vejez no será percibida como un lastre, sino como una etapa digna y valorada que todo el mundo debe transitar con respeto y apoyo. Solo así conseguiremos una sociedad que respete todas las edades, sin prejuicios ni discriminaciones.

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