La gamificación en el aprendizaje

Nen jugant amb un puzzle
04/02/19

La afirmación de Van Doren de que el arte de enseñar es el arte del descubrimiento da en el clavo. Como docentes, tenemos el deber pedagógico de buscar las mejores formas de transmitir los conocimientos, las actitudes y los valores de nuestro proyecto educativo, pero, sin duda alguna, debemos adaptarnos a los alumnos del nuevo milenio. Sin embargo, no se trata simplemente de ofrecer nuevos métodos como alternativas: en ningún caso debemos dar a los alumnos palabrería, ya que ellos mismos han aprendido a menudo muchas cosas fuera de la escuela que, en ocasiones, comprometen el día a día del aula.

La experiencia educativa no se limita al aula convencional; todos sabemos que existen muchas herramientas para estudiar y aprender.  Y con esto no queremos decir que se deba sustituir al profesor, sino más bien que, a menudo, este tiene que convertirse en un nuevo tipo de docente: un profesor que facilite la información, potencie la motivación y las ganas de aprender, despierte la curiosidad por las materias que se estudian, Debe estar familiarizado con una amplia gama de recursos pedagógicos para poder ofrecer a cada uno de nuestros alumnos lo que necesita de forma personalizada; una persona capaz de adaptarse a las diferencias y de utilizar las nuevas tecnologías para desarrollar las áreas en las que trabaja. De hecho, el reto es cada vez más complejo. 

Sin embargo, hay muchos alumnos en nuestras aulas que reclaman una educación más activa, una forma diferente de hacer las cosas. A veces, la falta de atención no se debe al desinterés, sino más bien al aburrimiento o a la monotonía provocados por clases demasiado magistrales o impartidas quizá desde una perspectiva muy tradicional. Si le interesa descubrir y profundizar en una nueva forma de hacer las cosas… le ofrecemos un curso de formación que sin duda le resultará interesante y que podrá poner en práctica en su propia clase.

Como alumno, no siempre resulta fácil entusiasmarse con las materias que se imparten en el aula, por lo que no debemos olvidar la perspectiva de la otra parte: el niño, el adolescente o el joven que se sienta frente a nosotros durante la jornada escolar. Cabe destacar que a menudo observamos que nuestros alumnos solo recuerdan la información que les interesa. Supongo que no debería sorprendernos, ya que ocurre lo mismo en el mundo de los adultos: cuanto más le interesa algo a uno, más lo recuerda. Probemos algo. Si les habla de videojuegos, consolas, juegos para tabletas o incluso de juegos de mesa modernos, sin duda sabrán de qué está hablando. Y si, además, introduce herramientas de gamificación en el aula, es muy probable que capte su atención. ¿Qué le parecería incorporar aspectos lúdicos a nuestra rutina escolar diaria?

Ofrecemos toda una gama de mecanismos basados en el juego que pueden utilizarse para potenciar y motivar, para evaluar e incluso para facilitar el acceso a contenidos más complejos… ¡pero jugando! Porque, como dijo Einstein: no solo debemos enseñar a nuestros alumnos, sino también proporcionarles las condiciones para que aprendan.

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