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Empatía práctica y distancia social

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Empatía práctica y distancia social
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27.05.20

En el mundo educativo, de tiempo libre y social utilizamos constantemente el concepto de empatía para explicar que nos hemos de poner “en el lugar del otro”, ya que necesitamos comprender cómo la persona vive una situación determinada para poderla acompañar en el su proceso de aprendizaje y/o de bienestar. Para poder acompañar a nuestros seres queridos más cercanos, los alumnos que se conectan desde casa, a las personas que estamos acompañando en la distancia física, la empatía es esencial.

Es importante, sin embargo, dejar bien claro qué es empatía y qué no lo es ya que si como profesional no la practico correctamente y la confundo con simpatía y/o compasión me puede llevar a un agotamiento emocional y provocar lo que se conoce como el Burn-out.

La empatía favorece el desarrollo constructivo de la personalidad, aligera la carga afectiva que, al ser exteriorizada, favorece la aceptación de sí mismo y el autoconocimiento y la colaboración entre personas.

Una sociedad empática es una sociedad donde se reduce la agresividad y se potencia la resolución positiva de conflictos.

La empatía puede ser unidireccional o bidireccional. Aunque en el ámbito profesional la bidireccionalitat no es una condición sine qua non, la empatía es diferente que la simpatía. Con la simpatía sentimos “con” la persona la misma emoción y nos la hacemos nuestra. La empatía es cuando me sitúo “dentro” de la experiencia de la persona pero no me adhiero a su emoción, lo que me permite acción.

Por eso, para poder desarrollar una buena empatía hemos de respetar 4 pasos imprescindibles, todos ellos, como explica el Dr. Bermejo (2012):

1- Identificación: nos identificamos con la persona y entendemos lo que nos explica desde su perspectiva.
2- Incorporación: Soy permeable a la historia y sentimiento del otro.
3- Repercusión: se despiertan emociones y recuerdos de mi propia biografía que conectamos con la vivencia del otro.
4- Separación: Me desvinculo emocionalmente reencontrando mi propia identidad. 

La empatía implica mi disposición a acompañar de forma sincera y auténtica a la otra persona, la empatía no se improvisa, se hace conscientmente.

Todos hemos estado confinados estos últimos días y nuestro mundo se ha trastocado, todos hemos vivido y estamos viviendo la distancia social y física, nos cuesta acostumbrarnos.

En estos momentos, la apuesta es ¡desarrollar la empatía! Trabajamos con empatía para que la distancia social sólo sea física y no psíquica ni afectiva.

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Bermejo, J. C. (2012). La empatía terapéutica. Bilbao, España: Desclée De Brouwer