COMPROMISO EDUCATIVO Y SOCIAL
BLOG DE LA FUNDACIÓN PERE TARRÉS

Volver a artículos

Cómo innovar en el tercer sector social

  • Cómo innovar en el tercer sector social
Cómo innovar en el tercer sector social
Comparte en las redes sociales

06.07.21

Desde hace ya casi dos décadas, se cita con frecuencia la innovación como un motor fundamental de cambio y transformación social.

Este cambio se impulsa desde los actores de gubernamentales, científicos y universitarios, pero también desde el protagonismo creciente de las entidades del tercer sector, especialmente en territorios como el nuestro, donde son protagonistas de una capilaridad de servicios de atención a las personas. 

Por innovación social entendemos el desarrollo e implementación de nuevas ideas (productos, servicios y modelos) para dar respuestas a las diferentes necesidades sociales (nuevas o preexistentes). 

Con frecuencia asociamos la innovación a una solución TIC (app, dispositivo; etc.), pero no tiene por qué ser así. La terapia asistida con animales aplicada al ámbito social (gente mayor, jóvenes y niños con NESE, etc.), ha representado una innovación social de éxito, no vinculada a una solución tecnológica.

Es verdad que las posibilidades de aplicación de algunas Tics (blockchain, IoT o internet de las cosas, sensores, etc.), nos abren un abanico aún por explorar desde el sector social, pero que no tienen que ser una referencia inmediata cuando pensamos en innovar.

Además, si bien la tecnología puede jugar un papel dentro de la respuesta al reto o de nuestro prototipo, antes hay que atravesar otras etapas del proceso de innovación. 

En este sentido, todo proceso de innovación generalmente comprende 5 momentos fundamentales: 

1) Empatizar con las personas y momento de definición del reto.

Seguramente es el momento al cual hay que dedicar más tiempo y energía, puesto que hay que definir al máximo posible qué reto o necesidad social queremos resolver, las características las personas involucradas, las necesidades detectadas, etc. Este proceso incluye:

- Escuchar, investigar, empatizar con la experiencia de las personas a las cuales queremos llegar.

- Investigar tendencias locales y globales, identificar retos y necesidades;

- Aplicar herramientas cuantitativas y cualitativas por la inmersión en la definición del problema.

- Sistematizar la información recogida.

- Comprender en profundidad el problema, necesidad, reto.

Como decía Albert Einstein, si tuviéramos una hora para resolver un problema vital, hay que dedicar al menos 55 minutos a definir el problema y la pregunta (o reto) al que hay que responder. 

2) Ideación

- Generación de ideas vinculadas a soluciones y oportunidades de cambio, combinando diferentes posibilidades, apoyos, tecnologías, recursos, etc.

- Convergencia: selección, filtro de ideas, las agrupamos y empezamos a trabajarlas en profundidad, desarrollando el proyecto y optando por la solución que consideramos que mejor responde al reto definido. 

3) Prototipo y prueba piloto

Un prototipo es una solución de bajo coste, de rápida fabricación que permite testar la solución incorporando la visión de las personas y el impacto del entorno.

En lo posible, hace falta que el prototipo permita la interacción, que capte la esencia de nuestra innovación y se aproxime a la experiencia de las personas a las cuales queremos llegar.

4) Evaluación de la efectividad de las nuevas soluciones generadas

A partir de los datos extraídos de la prueba piloto, corresponde analizar si la solución adoptada responde exitosamente a las necesidades detectadas, si hay que incorporar otros aspectos no considerados en la experiencia de la usuaria o usuario, etc.

5) Ajustar, replicar y escalar las soluciones

Por último, una vez ajustada nuestra innovación, la idea es poder escalar y replicar la solución para llegar al conjunto de nuestra población objetivo.

 

Factores de éxito de la innovación social

La innovación es a menudo un proceso complejo que tiene un alto nivel de incertidumbre y por ello hay que minimizar los riesgos y favorecer los factores mejoran sus posibilidades de éxito.

Algunos de los factores que a menudo abocan al fracaso de la innovación y que hay que evitar en una organización son:

- Los incentivos monetarios o reconocimientos que generen una competición interna entre diferentes áreas y equipos de trabajo.

- Los procesos que empiezan por una solución preconcebida (a menudo tecnológica) desde estamentos de la organización alejados de los servicios, que consideran que puede ser innovadora, sin primero definir el reto o problema empatizando con los potenciales usuarios o usuarias. 

Las recomendaciones de éxito, en cambio, pasan por:

- Adoptar las metodologías de innovación más adecuadas al ámbito del tercer sector y al momento en el cual se encuentra nuestro proyecto (si estamos en las primeras fases, un sprint, o aceleración de la innovación, no servirá de mucho).

- Favorecer la colaboración en grupos motores interdisciplinarios y sin jerarquías, con la participación de los profesionales de servicios, equipamientos y especialmente cerca de nuestros usuarios y usuarias, no solo encuestándolos, sino conociéndolos con más profundidad.

- Empoderar a las personas motivadas con la innovación, para que surjan líderes internos.

- Invitar y establecer alianzas con actores externos clave: expertos, universidades, empresas, administraciones, otras entidades;

- Dotar de recursos a la innovación liberando horas de los y de las profesionales, o las personas priorizarán sus tareas más urgentes y vinculadas con su día a día.

- Aplicar el diseño centrado en las personas que haga que nuestra innovación sea factible, deseable y viable. 

La innovación, como ya hemos dicho, es un proceso de aprendizaje complejo no exento de dificultades y obstáculos, pero que sin dudas merece la pena explorar para crecer y aumentar el impacto social de nuestra organización en el entorno. En este sentido, merece la pena recordar el dicho que afirma que las organizaciones no innovan porque son exitosas, sino que son exitosas porque innovan.