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Arteterapia: el arte y el juego son en si mismos sanadores

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Arteterapia: el arte y el juego son en si mismos sanadores
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11.10.18

Enterrar tesoros, bailar una ópera, construir esculturas de papel, convertirse en un astronauta, soldado, bruja y perro, llorar con un trozo de barro en las manos y reír con la cara salpicada de pintura. El arte y el juego son en sí mismos terapéuticos y sanadores en la medida que permiten y posibilitan el crecimiento y la exploración.

La arteterapia es una psicoterapia de mediación artística, que se desarrolla a través de los diferentes lenguajes artísticos como un medio para llegar al inconsciente, y encontrar lo que desconocemos de nosotros mismos y a menudo es causa de malestar.

Aunque la arteterapia es reciente, de finales del s. XIX, el arte nos acompaña desde nuestros orígenes más primigenios y ancestrales. Presente en todas las culturas, donde a menudo de forma intuitiva, más allá del resultado estético, la creación artística ha simbolizado experiencias, expresado rituales y evocado el reflejo de vivencias individuales y colectivas.

El poder simbólico del arte se expresa de una manera sintética e integral. Una sola imagen puede contener multitud de ideas, emociones y vivencias. El lenguaje hablado, en cambio, es analítico y lineal, permitiendo analizar y controlar lo que se dice y extraer conclusiones a base de encadenar ideas. La palabra sirve en arteterapia para integrar y comprender la experiencia, pero no es la experiencia misma ni puede sustituirla. Así, la arteterapia nos ofrece la oportunidad de comunicar y expresar lo que verbalmente nos está negado o bloqueado.

La intención de la arteterapia es servir como canal para acceder y plasmar el mundo interno en una producción artística, poder sacarlo al exterior y materializarlo en creaciones, movimientos, formas y sonidos, etc.; para darle validez, presencia e incluso capacidad de transformación. Experimentar el juego del proceso creativo, y precisamente a través de lenguajes que no controlamos y no conocemos, hace que aparezca el conocimiento de uno/a mismo/a desde nuevas perspectivas nunca antes exploradas.

Es desde la expresión artística, libre y espontánea, que llegamos a canalizar emociones reprimidas, llegamos a un estado donde nos habla del inconsciente, y cuando éstas han sido liberadas, podemos conectar y reconocer cómo nos hemos sentido. Es en este momento, cuando se toma conciencia de lo que ha aflorado, cómo nos sentimos y cómo lo podemos relacionar con nuestra forma de ser, hacer y sentir en la vida cotidiana, con las personas de nuestra vida, con situaciones pasadas, presentes o futuras. Lo que es inconsciente ha pasado al consciente, se reconoce el malestar.

Y es desde el arte, medio por excelencia de la imaginación, creatividad y plasmación de nuestros imaginarios, desde donde podemos transformar simbólicamente y crear nuevas producciones en las cuales proyectar cambios, y el compromiso de emprender acciones hacia el bienestar para luego hacer lo mismo en la vida diaria.

Trabajar las emociones a través de lenguajes artísticos nos ha brindado experiencias reveladoras, simbólicas y transformadoras, como un trozo de barro lleno de rabia en manos de una joven que acaba convertido en una escultura llamada "respira y quiérete"; que dos maracas, un tambor, un piano y un xilófono en manos de alguien acaba convertido en un ritmo armónico, de sonrisas y perdón; o bien cómo una máscara de cartón, pintada de negro y monstruosa lleva por título "soy el malo" y acaba enterrada en el jardín.

La arteterapia, como todas las psicoterapias desde sus diferentes orientaciones, permite reconciliar y abrir puentes de conocimiento, reflexión y relación entre la parte consciente de la psique y la parte inconsciente. La práctica profesional debe velar por garantizar un acompañamiento hacia el bienestar y salud de la persona y ofrece un gran abanico de posibilidades para llevar su práctica desde los más pequeños a los más grandes. Un ejemplo es el proyecto Cajas de Historia de Vida con mayores, en las artes plásticas son un medio para expresar emociones, reconstruir experiencias, favorecer un recuerdo e identidad positiva, para expresarlo simbólicamente en una caja de vida llena de significados, imágenes, objetos y fotografías.

Como decíamos, la arteterapia no tiene edades, y con adolescentes y jóvenes es todo un acierto. En los espacios jóvenes apostamos por crear a través del baile, la música, el grafito o el cómic, espacios de expresión y transformación, donde generar confianza, autoestima, explorar el miedo, las relaciones y especialmente dar herramientas para plasmar todo aquello que en la adolescencia no se dice en palabras.

Pero tampoco nos queda demasiado lejos de nuestro cotidiano, cuando pintamos un mandala buscando un momento de evasión, o cuando hacemos garabatos en un trozo de papel para soltar las ideas o los nervios, o bien cuando buscamos refugio en una canción porque necesitamos recordar, llorar o pasarlo bien.

Al mirar, no debéis pensar nunca el que la pintura -como todas las cosas de este mundo " debe ser ", o lo que quieren muchos que sólo sea. La pintura puede serlo todo. Puede ser una claridad solar en medio de una ráfaga de viento. Puede ser una nube de tormenta. Puede ser una huella de hombre para la vida, o una patada - ¿por qué no? - que diga "¡basta"! Puede ser un aire dulce de madrugada, lleno de esperanzas, o un vaho agrio salido de una cárcel. Puede ser las manchas de sangre de una herida, o el canto en pleno cielo azul, o amarillo, de todo un pueblo. Puede ser lo que somos, el hoy, el ahora y el siempre. Yo os invito a jugar. - Antoni Tàpies, El juego de saber mirar, Cavall Fort, nº 82, Barcelona, ​​enero 1967.