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El reto de la inclusión en la sociedad, el gran papel de los Certificados de Profesionalidad

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El reto de la inclusión en la sociedad, el gran papel de los Certificados de Profesionalidad
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04.11.19

Hablar de inclusión social está a la orden del día. Todo el mundo habla de ella, sí, pero todavía queda mucho camino por recorrer.

Desde hace varias décadas es una de las prioridades de cualquier gobierno. Por ejemplo, algunos de los cambios arquitectónicos que se han hecho en nuestras ciudades para adaptarlas a las personas con diversidad funcional son bien visibles, aunque todavía encontramos carencias y barreras en las calles que hay que eliminar. Si bien podemos encontrar en nuestro entorno servicios de transporte con una normativa clara para que sean adaptados; algunos edificios públicos modificados estructuralmente para hacerlos más accesibles; o comercios sujetos a leyes que les obligan a adaptar la entrada o los servicios, aún hoy en día hay vías de diferentes ciudades y pueblos que se convierten en verdaderas barreras para poder moverse de manera autónoma, dificultando la movilidad y el desarrollo de una vida independiente.

Todos los cambios realizados son pequeños avances para favorecer la inclusión de todos, para que toda la ciudadanía pueda convertirse en agente activo de la sociedad.

Para poder aclarar de qué estamos hablando cuando hablamos de inclusión, antes que nada es necesario discriminar las diferencias entre integración e inclusión.

Las imágenes que ilustran este artículo nos pueden ayudar a entender las diferencias entre estos dos conceptos.

El modelo integrador, de donde provenimos -y que poco a poco vamos dejando atrás-, en el que las personas con diversidad se situaban dentro de la sociedad pero formando grupos cerrados, donde la interacción sucedía entre un grupo reducido de personas (familiares, profesionales y las mismas personas con diversidad), contrasta con la propuesta inclusiva que apuesta por un modelo más plural y enriquecedor, en el cual todas las personas que viven en el barrio, pueblo, comunidad, etc., participan plenamente y interactúan con las demás con total libertad.

Para poder ayudar a avanzar hacia la construcción de sociedades cada vez más inclusivas nace la necesidad de hacer formación en Certificados de Profesionalidad (CP), unas certificaciones pensadas para todas aquellas personas que quieren adentrarse en este apasionante mundo de la diversidad, que quieren ser parte del cambio y que creen que todo el mundo tiene los mismos derechos de participación en nuestra sociedad.

Algunos de estos CP centrados en acción social, ocio y gestión posibilitan alcanzar competencias relacionadas con la capacidad de desarrollar y evaluar intervenciones de promoción e intervención socioeducativa y con el trabajo multidisciplinar con diferentes profesionales y con las familias. Estas formaciones tienen como principal objetivo que sus participantes interioricen conceptos que con mucha seguridad llevarán a los participantes a transformarse en agentes inclusivos. Porque si nosotros como profesionales no creemos en la plena inclusión, seguro que no lo lograremos.

Desde hace casi 8 años, tengo la suerte de poder formar parte del equipo de expertos en diversidad de la Fundación Pere Tarrés. Durante estos años, he tratado de añadir mi granito de arena por el cambio de una sociedad integradora a una sociedad inclusiva.

Este artículo es un documento de reflexión sobre mi experiencia como docente en la Fundación Pere Tarrés, ligado a mi trayectoria profesional en la Fundación Friends.