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El gusto de leer un buen libro en verano

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El gusto de leer un buen libro en verano
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18.06.18

Se acerca la época del año que muchos estamos esperando para que romperemos con nuestras rutinas diarias y tendremos más tiempo para compartir con los nuestros.

El curso escolar se acaba y los niños comienzan las estadas con los abuelos, canguros u otros familiares, o bien participan de las grandes ofertas de ocio educativo para niños y jóvenes y, posiblemente también, de las vacaciones con los padres y madres.

Algunas familias son partidarias de romper con todo y piensan que las vacaciones son para disfrutarlas y no hacer deberes. Otras familias buscan por internet o a partir de otros recursos algo parecido a hacer deberes para no olvidar algunos conceptos que se han ido trabajando durante el curso escolar. También hay familias que, ante la oferta que encuentran en las tiendas de barrio, grandes librerías o centros comerciales sobre cuadernos y cuadernillos, se encuentran indecisos, porque hay de muchos tipos. Todas pueden ser buenas opciones en función de cómo se trabajen.

Ante esta situación, y teniendo en cuenta que siempre he pensado que el mejor compañero de viaje es un libro, me planteo lo siguiente: este verano, a mis hijos les regalaré un libro. Tendré en cuenta la temática y pensaré qué les puede gustar, ya que ellos serán los protagonistas de esta historia. Y estoy pensando como la exprimiré.

Empezamos a trabajar:

En primer lugar, algo que me parece muy interesante y que no puede pasar por alto es conocer a su autor o autora: su biografía, otras obras que haya escrito o colaboraciones que haya podido desarrollar, entre otros. Los niños deben tener bien presente un tema muy importante: hay que contextualizar el libro: en qué lugar (país, ciudad, territorio) se centra la acción y en qué momento (periodo histórico) se desarrollan los hechos.

Una vez encontrada esta información llega el momento de investigar y de utilizar herramientas que tenemos a nuestro alcance: podemos preguntar a las personas que nos rodean, podemos ir a la biblioteca y / o buscar a través de las nuevas tecnologías la información que nos falta.

¿Qué podríamos buscar?

1. Podríamos montar un viaje al lugar donde ocurre la acción: buscar el cómo llegar, alojamiento, lugares de interés para visitar, parques para pasear... Estaría bien hacer una comparativa de los precios que vamos encontrando para ver cuál sería la opción más económica y divertida. Habría que saber distinguir la duración de los desplazamientos con los diferentes medios de transporte, el precio, la calidad y servicio de los diferentes alojamientos que se nos proponen.

2. Otra tarea para llevar a cabo podría ser buscar cuál es la gastronomía típica del lugar, leer algunas recetas y llevarlas a cabo. De esta manera estaríamos trabajando la cultura y tradición de aquel entorno y haríamos un taller de cocina a la vez que vamos ganando confianza en nosotros mismos y practicamos las matemáticas. ¡Encontrarnos todos alrededor de una mesa para saborear un plato de comida que han elaborado nuestros hijos e hijas y hacerles la crítica gastronómica pertinente no tiene precio!

3. También podría ser interesante hacer una ficha del libro. De esta manera podemos ir archivando las lecturas que vamos haciendo siguiendo un mismo patrón. Esto nos ayudará a poner orden a lo que vamos haciendo y practicar la escritura con el ordenador o la caligrafía si lo hacemos a mano. En un apartado de la ficha, adjuntar un resumen de la lectura o bien una pequeña reflexión u opinión complementarían la información.

4. No podemos olvidar la parte más creativa y emocional. Expresar lo que nos ha hecho sentir el libro a través de canciones o piezas de música clásica que hemos oído, que conocemos o que buscamos por internet o través de la pintura o el dibujo, entre otros recursos plásticos. En este apartado valdría la pena experimentar, crear o inventar con materiales que encontramos en nuestro entorno y también podríamos utilizar un cuaderno de láminas para ir dibujando todo lo que nos ocurra.

5. Si el libro está contextualizado en un entorno que no está lejos de donde nos encontramos podría ser enriquecedor para todos desplazarnos hasta allí y montar una excursión para conocer de primera mano los monumentos y edificios, la fauna y la flora que lo identifica. Una manera única de hacer piña entre todos y todas.

Y, si nos lo proponemos, seguro que lo podemos continuar expresando y sacándole más jugo.

Sería interesante que este trabajo no lo haga solo el niño, si lo acompañan en disfrutará más de la experiencia. Montar un viaje, comparar precios, buscar una receta, comprar los ingredientes y experimentar lo podemos hacer solos porque nos gusta ser autónomos pero también es cierto que compartir estos ratos y experiencias resultan tan agradables para el niño o joven como para los adultos que los acompañamos. Aprovechamos estos ratos para transmitir valores y huir de las obligaciones que nos vienen impuestas por nuestras responsabilidades diarias. ¡Las vacaciones son para disfrutarlas!

Lo que sí es evidente es que leer un libro no deja de ser una herramienta de aprendizaje para que con él:

  • Nos lo pasamos bien.
  • Trabajamos la imaginación y la creatividad.
  • Podemos sentir empatía por los personajes que nos acompañen.
  • Vivenciamos emociones y sentimientos.
  • Nos ayuda a conocer-nos un poco más.
  • Descubrimos y aprendemos sin darnos cuenta.
  • Practicamos una lengua y, por tanto, adquirimos nuevo vocabulario.
  • Y aprendemos a cuidar el libro porque valoramos lo que tenemos en nuestras manos.

Lo CUIDAMOS porque un libro tiene un valor tan grande que sólo le puede dar quien se lo ha leído y quizás, si lo cuidamos, el día de mañana alguien lo podrá disfrutar de la misma manera que lo hemos hecho nosotros.