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El Grado en Trabajo Social, una profesión que invita a conocer a la persona

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El Grado en Trabajo Social, una profesión que invita a conocer a la persona
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17.07.19

Siempre digo a mis estudiantes de primer curso de la Facultad de Educación social y Trabajo social que no nos interesa formar sólo buenos técnicos, sino que queremos formar profesionales que se planteen quién es la persona que tienen delante. Un profesional del Trabajo social o de la Educación social, debe ser competente en todas las técnicas y destrezas que la profesión exige: saber entrevistar, saber detectar necesidades, saber orientar, saber gestionar un grupo o una comunidad, saber planificar la intervención ... pero en nuestra Facultad creemos que ante todo debe preguntarse por quién es la persona a la que está acompañando y por cuál es el sentido de la profesión.

Las preguntas filosóficas sobre la persona y sobre la profesión son lo que marcarán un determinado estilo de intervención u otro. Queremos que nuestros estudiantes se hagan estas preguntas: ¿quién es esa persona que viene a pedirme ayuda? Preguntarse por la dignidad del otro, por su capacidad de actuar libremente, por su dimensión interior, por su autonomía personal son cuestiones básicas que todo profesional debe poder aclarar antes de empezar a trabajar. Preguntarse también: ¿qué es el Trabajo o la Educación social ?, ¿por qué quiero yo ser profesional social? ¿Cuál es el sentido de esta profesión? Son preguntas ineludibles para profesionales que quieran trabajar con sentido.

En varios momentos de su formación en el Grado de Trabajo social o Educación social nuestros estudiantes tendrán ocasión de reflexionar sobre estas cuestiones. A veces no saben ver la importancia de esta parte de su formación ya que desean aprender destrezas y técnicas prácticas, que estén directamente relacionadas con la intervención, es normal, ya que vivimos en una sociedad que prima la eficacia y la inmediatez. El profesorado que impartimos asignaturas que invitan a la reflexión y la búsqueda del sentido especialmente tenemos el encargo de formar profesionales reflexivos, de formar personas a las que no les de miedo pensar y plantearse interrogantes con pocas respuestas claras. El profesorado que imparte las materias más técnicas, a su vez, deben velar por que los futuros profesionales sepan poner las técnicas al servicio de los valores y de las opciones antropológicas, es decir, que sepan llevar a cabo una intervención social centrada en la persona.

Este es uno de los rasgos que caracteriza la formación de los profesionales sociales en nuestra Facultad, por eso no olvidamos su formación filosófica, la necesaria reflexión ética, la capacidad reflexiva. No queremos formar tecnócratas sociales, queremos formar profesionales capaces de ser agentes de transformación social, personas comprometidas con una profesión que vela por cada uno de los usuarios de los servicios, mirando a la cara, acompañándolos en sus necesidades materiales y en los anhelos no materiales, respetando su dignidad, su intimidad, su autonomía, sus convicciones personales.