La Fundación Pere Tarrés pide no convertir a los niños y niñas en víctimas colaterales del conflicto educativo

Infants jugant amb aigua a unes colònies d'estiu

Ante el anuncio de que los sindicatos educativos convocarán nuevas movilizaciones nada más arrancar el nuevo curso lectivo y que mantienen el boicot en las colonias escolares, la Fundación considera "contradictorio" que la legítima reivindicación de mejoras en el sistema educativo implique privar a los niños y niñas de una experiencia única que forma parte de su proceso educativo y contribuye a su desarrollo.

El curso lectivo 2026-2027 comienza la próxima semana y lo hará con la misma conflictividad que acabó en junio. Los sindicatos educativos mayoritarios ya han anunciado que darán continuidad a las movilizaciones que protagonizaron el curso pasado, con el objetivo de conseguir mejoras en un sistema educativo desbordado, que arrastra una carencia histórica de inversión y que afronta numerosos retos por la creciente complejidad de las aulas. Una de las acciones que mantendrán será el boicot en las colonias escolares, unas experiencias de las que miles de niños y niñas disfrutan cada curso y donde los niños y niñas aprenden a convivir, ganan autonomía, refuerzan vínculos, entran en contacto con la naturaleza y desarrollan competencias personales y sociales difícilmente reproducibles dentro del aula. Precisamente por este componente educativo, la Fundación Pere Tarrés considera que la estrategia de poner estas actividades bajo el foco es tremendamente equivocada.

"Empatizamos con las demandas de los docentes. Comprendemos sus reivindicaciones y compartimos la necesidad de reforzar el sistema educativo catalán, desbordado por la creciente complejidad y diversidad de las aulas y los numerosos retos educativos y sociales. Estamos todos en el mismo barco. Pero el ocio educativo no puede ser la víctima colateral de este conflicto. Consideramos profundamente equivocada una estrategia de presión que traslada las consecuencias del conflicto a otro sector educativo que también sufre fragilidad, precariedad y falta de reconocimiento”, asegura la entidad. Y es que la cancelación masiva de colonias pone en riesgo el trabajo de miles de profesionales del tiempo libre educativo. “No es razonable que otro eslabón débil del sistema educativo asuma el coste de un conflicto que no ha generado”, opinan desde la entidad.

El tiempo libre educativo constituye uno de los rasgos diferenciales de nuestro sistema educativo al que le aporta singularidad y le enriquece. Las actividades de ocio educativo como las colonias, los casales, las extraescolares, los espacios de ocio durante el espacio mediodía en la escuela o los centros socioeducativos no son actividades accesorias o sólo lúdicas: son experiencias pedagógicas privilegiadas que, tomando como punto de partida el ocio y la diversión, aportan valores clave y suponen un complemento educativo de primer orden para los niños, niñas y jóvenes.  "Formamos parte de la comunidad educativa. El ocio también es educación", afirman rotundamente. La Fundación cree que la medida acabará perjudicando a los niños y niñas, y especialmente a aquellos que viven en entornos socioeconómicos más vulnerables, ya que es justamente en estos espacios donde se generan las grandes desigualdades educativas: mientras la escuela es universal y obligatoria, muchos niños y niñas de familias en situación vulnerable a menudo sólo pueden acceder a estas experiencias a través de la escuela.

Por eso la Fundación cree que "resulta del todo contradictorio reclamar una mejor educación en beneficio de los niños y niñas y, al mismo tiempo, privarles de una experiencia que forma parte de su proceso educativo. Si el objetivo de las reivindicaciones es generar oportunidades para todos los niños y niñas y mejorar la educación hay que aprovechar todos los instrumentos al alcance, entre los cuales las colonias y el resto de experiencias de tiempo libre educativo". Y añade que los niños y niñas no pueden ser una herramienta de presión. El conflicto entre los profesionales de la educación y la Administración debe resolverse entre las partes implicadas sin convertir a los niños y niñas ni al sector del tiempo libre educativo en moneda de cambio.

Desde la Fundación se reclama "un debate en profundidad, sereno y con voluntad de consenso para avanzar en las reformas educativas necesarias para dar respuesta a los nuevos retos sociales, que vaya mucho más allá de las condiciones laborales y organizativas y que incluya cuestiones como la formación del profesorado, la dirección de los centros o el grado de autonomía de éstos". La entidad, pese a valorar positivamente las propuestas y medidas que el Gobierno ha puesto sobre la mesa y se ha propuesto implementar en el marco de las negociaciones con los sindicatos de maestros, constata que en algunos casos son insuficientes.

En conclusión, la Fundación Pere Tarrés reclama al Gobierno que blinde las colonias escolares como una herramienta educativa de país: "Cataluña dispone de una tradición de colonias escolares y educación en el tiempo libre que constituye un patrimonio educativo propio y que hay que preservar. Pedimos al Gobierno que reconozca las colonias como una actividad educativa esencial y que establezca un marco el acceso de todos los niños y niñas. Si realmente consideramos que la educación va mucho más allá de las paredes del aula, ahora es el momento de demostrarlo”, concluyen.

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