Actividades y servicios
Casi 400 personas participan en un proyecto de la Fundación Pere Tarrés destinado a combatir la discriminación por edad y a acercar a las generaciones a través del arte.
El arte puede ser una herramienta de inclusión que ayude a romper estereotipos y a mejorar el bienestar de las personas. Partiendo de esta premisa, la Fundación Pere Tarrés ha desarrollado este curso académico el proyecto BenestArt, un programa de creación artística diseñado para combatir la soledad no deseada y la discriminación por edad, así como para acercar a las generaciones.
El proyecto se ha estructurado en torno a una docena de talleres artísticos celebrados en diversos espacios de Barcelona (siete centros de mayores y nueve centros educativos han acogido algunas de las sesiones), en los que han participado directamente un total de 360 personas. La última de estas sesiones tuvo lugar precisamente esta mañana. En cada uno de estos talleres han participado alrededor de 30 personas: usuarios de los centros de personas mayores gestionados por la Fundación o derivados por los servicios sociales, jóvenes y adolescentes de entre 12 y 17 años procedentes de los institutos de secundaria de la ciudad, y un artista especializado en procesos comunitarios. En total, nueve artistas de disciplinas muy diversas (fotografía, pintura, cerámica, medios audiovisuales y trabajo corporal) han impartido los talleres y han ayudado a los participantes a plasmar sus ideas en una obra de arte. También han colaborado en el proyecto equipos de integración social y mediación, coordinadores educativos y personal de apoyo voluntario. En total, unas 500 personas han participado en el proyecto a lo largo del año.
Esta estructura multifacética ha facilitado la conexión entre generaciones a través de las obras de arte y un sentido de pertenencia. Los talleres se han centrado en las sinergias, los vínculos y los diálogos que han surgido durante las sesiones entre los participantes, lo que ha permitido que la iniciativa haya ido más allá de una experiencia creativa y haya actuado como un laboratorio social: los participantes han compartido experiencias, han explorado emociones y han establecido relaciones significativas. De este modo, el proyecto ha fomentado una perspectiva empática y transformadora sobre el envejecimiento, el bienestar y la convivencia intergeneracional.
Una exposición colectiva documentará el proceso
Aunque la perspectiva relacional ha sido el eje central del proyecto, cada grupo ha acabado desarrollando una obra de arte comunitaria que refleja y les permite compartir la experiencia que han vivido y los procesos de creación colectiva.
Las obras resultantes de este proceso se expondrán a partir de pasado mañana, 3 de junio, en la sede del Ayuntamiento del Distrito de Gràcia (Plaça de la Vila de Gràcia, 2, Barcelona), en una exposición colectiva que mostrará el trabajo desarrollado durante los talleres. La inauguración de la exposición será un espacio de encuentro para compartir experiencias, reconocer lo vivido durante los talleres y seguir construyendo comunidad.