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Trabajo Social. Promoviendo comunidades y entornos sostenibles y de buena convivencia

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Trabajo Social. Promoviendo comunidades y entornos sostenibles y de buena convivencia
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24.04.17

El año 2008 a Salvador de Bahia (Brasil), la Federación Internacional del Trabajo Social (FITS-*IFSW), la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social (AIETS_*ASSW) y el Comité Internacional para el Bienestar Social (CIBS-*ICSW) acordaron que el tercer martes del mes de marzo de cada año se celebraría el Día Internacional del Trabajo Social. Desde entonces, se ha convertido en una buena oportunidad para destacar la aportación de los y de las profesionales del Trabajo Social en el conocimiento de la realidad social, el cambio y la intervención social y el impulso de la lucha y la garantía de los derechos de ciudadanía. Este año el tema de la jornada ha sido dedicado a la necesidad de promover comunidades y entornos sostenibles, cuestiones ambas centrales en una época como la nuestra en que el modelo dominante de globalización y de tránsito hacia el postindustrialismo nos está trayendo a sociedades cada vez más fragmentadas y desiguales.

Reflexionar sobre la dimensión comunitaria y la sostenibilidad desde una perspectiva social plantea varios retos, entre los cuales querría destacar ahora tres de trascendentales para el presente y futuro del Trabajo Social. El primero sería el diversidad. Las políticas sociales han tendido a confundir igualdad con uniformidad en el marco de la lógica excluyente de los Estados-nación de asociar la nacionalidad a la ciudadanía. En cambio, nuestras sociedades son y serán cada vez más multiculturales se quiera o no: la diversidad cultural no es una aspiración, sino un hecho. En este contexto es imprescindible una acción social que contribuya a la cohesión haciendo compatible la igualdad con el reconocimiento efectivo de la diferencia. La emergencia en los últimos tiempos de populismos xenófobos y monoculturistas, evidencia la urgencia y la necesidad democrática de unas políticas y de un Trabajo Social verdaderamente interculturales.

El segundo reto sería el epistemológico. Nadie recorre a los servicios sociales en su condición de persona natural. Siempre se llega con una condición social específica construida a partir de unos determinados patrones y categorías. Transformar estos códigos sería, así, un componente fundamental del Trabajo Social de cara al conocimiento y reconocimiento mutuos. La interrelación entre teoría y práctica y entre investigación e intervención, tienen que fundamentar una constante reflexión sobre el impacto de la acción, lo cual conlleva a la vez plantearse cuestiones relacionadas con los valores y el poder, tema que enlaza con el tercero de los retos que mencionaba, el de la politicidad. Las visiones tecnocráticas y asistencialistas han querido alejar el Trabajo Social de la política, cuando esta es central en la tarea de los trabajadores/ras sociales. Apoderar implica modificar las relaciones de poder; intervenir, obliga a elegir entre opciones que pueden contribuir a corregir las desigualdades, pero también a constituirlas. Sin olvidar que el mismo espacio profesional, y por lo tanto sus márgenes de maniobra están construidos políticamente. Comunidades cohesionadas y entornos sostenibles exigen un Trabajo Social consciente de su profunda dimensión política.