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La necesidad de promover el autoconocimiento de los profesionales que acompañan a las personas con diversidad funcional

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La necesidad de promover el autoconocimiento de los profesionales que acompañan a las personas con diversidad funcional
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17.10.18

Después de una larga trayectoria laboral en la orientación laboral de personas con discapacidad intelectual, he podido constatar la relevancia y absoluta necesidad de entender y conocer cuál es nuestra mirada como profesionales para con el hecho de acompañar a personas con diversidad funcional. Así, será fundamental plantearnos ciertas preguntas que nos permitirán entender qué profesional somos, qué profesional queremos ser y cómo entendemos nosotros el hecho de acompañar. Todo ello sin menospreciar que nuestras trayectorias personales y profesionales, nuestros anhelos y las pequeñas frustraciones que nos acompañan estarán bien presentes en nuestras actuaciones del día a día.

A menudo el puesto de trabajo que ocupamos nos marca unos objetivos que debemos alcanzar y la agenda diaria muchas veces nos sobrepasa, no tenemos mucho tiempo para pensar sobre nuestra intervención y en cómo nos posicionamos respecto la persona que estamos orientando y acompañando. Por eso me pregunto, ¿somos capaces de respetar su proceso de aprendizaje y su propia evolución? ¿O estamos tanto ofuscados, por lo que queremos conseguir o lo que creíamos que a la persona le conviene, que estamos acelerando su ritmo?

Poder formularnos preguntas como las que propongo implica ser capaz de llegar a ver qué partes de nuestra persona se ponen en juego cuando estamos en frente de la persona implicada y también entender qué nos está movilizando. Por eso, me pregunto: cuando hablamos de un caso muy difícil, ¿nos hemos parado a pensar si el caso es realmente complicado o simplemente no cumple con las expectativas que nosotros teníamos para con la persona? Cuando nos angustiamos a menudo porque creemos que estamos atascados y no avanzamos, ¿es así realmente? ¿O es que nos cuesta asumir que no todo está en nuestras manos?

Como profesionales necesitamos formarnos y pedir y escuchar una mirada externa que nos ayude a contrastar nuestro punto de vista. A darnos cuenta de que nuestra intervención debe estar moldeada por la persona que tenemos delante. Y que esta persona es totalmente diferente a nosotros y que su historia, su código de valores, el procesamiento de la información, pueden ser totalmente diferentes a los nuestros. También necesitamos madurez suficiente para cambiar el planteamiento y el foco en ciertas reuniones. De tal manera que cuando en ellas se comenta un caso en concreto, no se obvien las posibles dificultades que el orientador/a pueda llegar a tener por sí mismo o incluso con su relación con la persona en concreto. Parece que tenemos muy claro cuando trabajamos con las personas que tenemos que fomentar su autoconocimiento. En cambio, obviamos que como profesionales también necesitamos hacer un profundo trabajo para entender cuál es nuestro rol como acompañantes de las personas y no olvidar que no podemos desligarnos de quienes somos, de nuestra historia y de las cosas que nos movilizan.

Es por esta razón que es fundamental cursar programas que nos acompañen en la reflexión y nos nutran de herramientas para llevarla a cabo. Aparte, sería indispensable que en los equipos de trabajo hubiera un espacio de supervisión, no sólo del caso sino también del profesional que la está llevando. Tener alguien externo que pueda hacer de espejo para poder reorientar tu línea de trabajo y poder hacer una intervención más consciente. Esto ayudaría a no causar angustia en las personas que acompañamos u orientamos, personas con diversidad funcional. A menudo nos angustiamos si vemos que una persona no avanza con los objetivos que nos habíamos propuesto, teniendo la falsa ilusión de omnipotencia de que todo lo podemos. Con esto no quiero decir que nuestra intervención no tenga un impacto en la persona, que evidentemente lo tiene, precisamente por eso debemos ser cautelosos y muy conscientes en cada paso que damos. Está claro que esta propuesta requiere tiempo y tiempo es lo que muchas veces no tenemos. Pero sinceramente creo que si se llevara a cabo más a menudo acabaría repercutiendo en una mejor calidad del servicio que damos a las personas y se traduciría en una mayor eficiencia que sin duda nos ahorraría mucho tiempo. Hay que hacer una apuesta firme en formarnos y recibir ayuda cuando se necesita.

Finalmente, quiero cerrar estas líneas dando las gracias a todas las personas que he tenido la suerte de poder acompañar en su proceso laboral y también de vida, por todo lo que me han ayudado a crecer como orientadora pero sobre todo como persona.