COMPROMISO EDUCATIVO Y SOCIAL
BLOG DE LA FUNDACIÓN PERE TARRÉS

Volver a artículos

Estrategias para trabajar las violencias que afectan a nuestros jóvenes

  • Estrategias para trabajar las violencias que afectan a nuestros jóvenes
Estrategias para trabajar las violencias que afectan a nuestros jóvenes
Comparte en las redes sociales

26.09.16

El Servicio de Dinamización Juvenil de la zona del Besós del Distrito de Sant Andreu se sitúa en los barrios de Trinidad Vieja, Barón de Vivero y Buen Pastor. Desarrolla servicios, proyectos y actividades por los jóvenes. La finalidad última es acompañar a los jóvenes en la construcción de sus proyectos vitales desde la diversidad de modelos y la igualdad de oportunidades. La formación, el apoderamiento y la participación son tres estrategias fundamentales por el trabajo de las violencias que afectan a nuestros jóvenes.

Nos situamos a la periferia de Barcelona en uno de los territorios más golpeados por la crisis económica de los últimos años. Los barrios de la zona del Besós del Distrito de Sant Andreu, donde nos situamos, se encuentran en el punto de mira de las administraciones en cuanto a políticas de rehabilitación, transformación, nuevas infraestructuras o equipamientos, entre otros.

Desde el Servicio de Dinamización Juvenil, a barrios como Buen Pastor, Barón de Vivero o Trinidad, trabajamos impulsando proyectos de intervención socioeducativa con jóvenes con una perspectiva integral, para responder a demandas y necesidades de los propios jóvenes.

Las situaciones de vulnerabilidad social que afectan a su población, inciden claramente a las condiciones de vida y a la igualdad de oportunidades de la población joven. Esta no es ajena a los procesos que tienen lugar en su entorno. Además, a menudo no pueden participar opinando respecto a aquello que, bajo su criterio, necesitan los barrios.

No es ninguna novedad que hay una centralización de los recursos en la ciudad, que aumentan la sensación de lejanía de la periferia respecto al centro e intensifican las desigualdades sociales existentes.

Estas situaciones refuerzan la construcción de identidades desde la precariedad alejadas de los espacios de poder en la ciudad. Forman parte de algunas de las violencias invisibles con la que nos encontramos. Por lo tanto, hay que tener una visión amplía de la violencia, siendo no exclusiva de determinados territorios, grupos o colectivos, puesto que la puede ejercer cualquier persona independientemente de su rol.

El documento “Diagnosis sobre violencias que afectan a las personas jóvenes” de la Dirección general de Juventud destaca que la violencia es “una forma de relación, constitutiva de las relaciones sociales, específicamente humana, que se fomenta en los posiciones de dominio y de poder entre grupos e individuos. La acción violenta es toda aquella que parte de una libertad (real o supuesta) que quiere forzar la voluntad de unos apoderándose y dañándolo.”

Los y las jóvenes reproducen relaciones basadas en la violencia desde una trempana edad, por este motivo es importante trabajarlo desde la prevención y desde una perspectiva comunitaria, siendo una problemática de carácter transversal en los barrios. Los proyectos de dinamización juvenil que impulsamos se plantean a partir de demandas vinculadas a las artes, los deportes, el tiempo libre, entre otros, pero también, incluyen el trabajo de las necesidades socioeducativas detectadas (en relación a la salud, la formación, la educación, el trabajo, género, diversidad, etc.).

Dicho esto, desgranamos las violencias que afectan los jóvenes con los cuales compartimos espacios, teniendo en cuenta que ellos son los mismos sujetos activos y a la vez también las víctimas de los contextos basados en la violencia..

Citamos algunas violencias frecuentes que detectamos:

- Acoso escolar.
- Discriminación a las diversidades.
- Violencia machista.
- Abuso de poder.
- Abuso generacional.
- Falta de recursos y precariedad laboral.

Y frente a estas situaciones, ¿Cómo las estamos abordando?

Para nosotros es imprescindible generar canales de diálogo que nos permitan crear, conjuntamente con los jóvenes, espacios donde construir vínculo. Es básica la posición que adopta el equipo educativo. Se tiene que mostrar interés por el joven, por su contexto, estado de ánimo, etc. No juzgar sus opiniones o maneras de pensar, evitando caer en comportamientos paternalistas. Aunque esto puede parecer muy obvio a la hora de trabajar con adolescentes y jóvenes, no es nada fácil como “referente educativo” posicionarse "limpio" de prejuicios, los cuales los hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra propia construcción social.

Otro elemento clave es crear puentes con las familias, evitando que los jóvenes se sientan amenazados o que vean invadida su privacidad.

La creación de redes con entidades o servicios que están en relación con los jóvenes y familias (escuelas, institutos, servicios sociales...) nos permite diseñar estrategias conjuntas, teniendo en cuenta al joven desde una visión más amplía y no quedándonos sólo con aquella parte que nosotros conocemos.

Para llegar a este punto, es necesaria una continua revisión de los profesionales para no caer en la "normalización” de determinados comportamientos o actitudes.

Se tienen que ofrecer alternativas pedagógicas atractivas donde se pueden deconstruir conjuntamente, situaciones donde los jóvenes han visto, sufrido o ejercido violencias. Estas se tratan más allá del espacio físico de referencia del equipo educativo.

Trabajar desde estas perspectivas es posible gracias a la predisposición de los jóvenes al formar parte de los procesos de participación donde acontecen cómo principales actores. Espacios donde los y las jóvenes pueden participar a partir de los intereses, vinculando con la comunidad de referencia y trabajando referentes educativos alternativos cercanos, son muy necesarios.