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La aceptación del micromachismo como perpetuación de la violencia

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La aceptación del micromachismo como perpetuación de la violencia
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25.11.19

En 2019 ha habido 51 mujeres asesinadas por hombres en todo el estado español y 14 sólo en Cataluña, cifras que incrementan el ya altísimo número de mujeres muertas por violencia de género. A pesar de haber reforzado las campañas y la sensibilización social en contra de la lacra de las violencias de género, el número tanto de denuncias como de mujeres asesinadas no disminuye. Cuando hablamos de mujeres asesinadas por hombres en todo el mundo nos estremecen las cifras. A menudo oímos expresiones del tipo "como pueden hacer esto?", "son unos bestias", pero estas muestras de rechazo sólo se dan en casos de asesinatos y de violencia extrema. ¿Pero qué pasa con las violencias cotidianas?

El psicólogo Luis Bonino fue el primero en utilizar el término micromachismo entendido como "los comportamientos invisibles de violencia y dominación que casi todos los hombres realizan de manera cotidiana en el ámbito de la pareja". El significado que se otorga actualmente al término se ha ampliado hasta definirse como cualquier muestra sutil socialmente aceptada de sexismo y machismo en la vida cotidiana. Son actitudes tan arraigadas a la cultura que se suelen tolerar y invisibilizar, por lo que se perpetúa el patriarcado. Es importante destacar que el término micro no hace referencia a poco importante sino a poco visible y es de esta manera que las relaciones de dominación siguen vigentes de manera invisible, siendo toleradas y mantenidas en el tiempo.

¿En qué se concretan las microviolencias? En los abusos de roles dentro de la pareja o la familia, sobrecargando a las mujeres en aquellas tareas socialmente consideradas femeninas; reforzando las posiciones de dominación de los hombres y anteponiendo las necesidades de ellos por encima de las de ellas; realizando cosificaciones y comentarios frecuentes sobre su aspecto físico; efectuando hipersexualizaciones, resaltando los atributos sexuales de las mujeres y las niñas; con un mayor uso de los espacios para ellos que para ellas; con explicaciones condescendientes de los hombres hacia las mujeres "evidenciando" así una pretendida superioridad intelectual por parte de ellos; ignorando las propuestas de las mujeres; alabando a los hombres cuando realizan una tarea tradicionalmente femenina e ignorándola en cambio cuando esta misma tarea la realiza una mujer; en el lanzamiento de florecillas (término que en sí mismo ya supone una tolerancia hacia el acoso hacia las mujeres) o en el acoso sexual hacia las mujeres en espacios de ocio; entre muchos otros ejemplos.

Romper las microviolencias es especialmente complicado, en tanto que son expresiones y conductas sutiles que cuestan de evidenciar, y cuando esto se hace, la respuesta patriarcal a menudo suele ser la de tildarlo de puritanismo progre, extremismo de género o de feminazis, lo que permite deslegitimar la crítica, mantener las conductas sexistas y perpetuar el sistema.

En este sentido, celebramos la reciente campaña que ha lanzado el Ayuntamiento de Barcelona (http://ajuntament.barcelona.cat/bcnantimasclista/ca/), que apunta hacia el papel que tienen los hombres a la hora de detener las violencias de género.

Y es que no basta con el yo esto no lo hago. Es importante romper con el compañerismo, con la aprobación y con la tolerancia entre los hombres cuando realizan acciones violentas hacia las mujeres. Del mismo modo que las mujeres intentamos evidenciarlo, los hombres también lo pueden hacer.

Por otra parte, a menudo los esfuerzos y las campañas van dirigidos a las mujeres bajo lemas como denuncia, apodérate, estamos a tu lado, aunque los recursos públicos están por debajo de lo que la realidad necesita. Por lo tanto, celebramos que por fin una campaña se dirija directamente a los hombres, ya que es desde el privilegio masculino desde donde se ejercen las violencias de género. Las mujeres ya podemos apoderarnos, ya podemos hacer talleres de autodefensa feminista, ya podemos realizar denuncias, pero mientras haya un sistema patriarcal que permita a los hombres ejercer su dominación hacia las mujeres, y mientras estas actitudes sean toleradas, nada cambiará.