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Después del 8M

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Después del 8M
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26.03.18

La huelga general feminista y las numerosas movilizaciones en la mayoría de ciudades y pueblos de Cataluña fueron un éxito sin precedentes superando todas las expectativas de las organizaciones convocantes. Representó una eclosión social de reivindicación a favor de la igualdad, a la que se sumaron muchas mujeres y también hombres.

Pero ¿qué ha pasado para que este año se hayan desbordado todas las previsiones?

Como siempre las causas son múltiples pero motivos sobran.

Por un lado, este año se han convertido en sucesos que han exclamado a la opinión pública, como es el caso, de la agresión sexual de "la manada", y el posterior seguimiento mediático de la víctima y la aceptación de pruebas en el juicio que violaban los derechos de la chica y ponían de manifiesto el carácter patriarcal de la justicia española.

Continuamente, todas las representantes políticas han sido sometidas a valoraciones machistas en relación a su aspecto físico y sobre si se adherían correcta o incorrectamente los patrones femeninos.

Los casos de violencia de género no han mermado y el 2017 se cierra con 56 mujeres asesinadas en España a manos de hombres con los que tenían o habían tenido una relación de pareja.

A final de 2017 y con motivo del día contra las violencias de género se realizó, a nivel internacional, la campaña #metoo que se convirtió en viral para todas las mujeres, conocidas y desconocidas, que denunciaban haber sufrido violencia.

Motivos, para movilizarse, sobran.

Pero si hay algo que ha cambiado durante el 2017 es que la lucha feminista ha sido incorporada en los medios de comunicación como una preocupación general que afecta al conjunto de la sociedad. En este sentido, ha aumentado la sensibilización social hacia las desigualdades y discriminaciones por razón de género, y muchas personas, que anteriormente no se sentían llamadas por el feminismo, se han movilizado a favor del derecho de las mujeres, junto con los movimientos feministas.

Así, el 8M se convirtió una celebración reivindicativa donde mujeres y hombres, demandaban igualdad efectiva de derechos para las mujeres y el fin de las violencias de género. Valores que, como principio, la sociedad comparte.

Pero, ¿qué pasa al día siguiente del 8M? ¿De qué manera, todas las personas que se manifestaron y se adhirieron a la huelga feminista promueven la igualdad efectiva? Si bien, es cierto que para conseguir una igualdad real y acabar con las discriminaciones hacia las mujeres, es necesario que los gobiernos actúen, hay otras acciones que no dependen de los poderes políticos, sino de todas las personas que formamos parte de la sociedad.

Lo más fácil, es que al día siguiente del 8M seguimos funcionando con los patrones de relación que hemos aprendido. En este sentido, decodificar y deconstruir las formas de relación patriarcales que mantienen las desigualdades de género y crear otras nuevas es el gran reto que tenemos en nuestro día a día.

La igualdad de género, no vendrá dada sólo por una apuesta de los partidos políticos, no pasará por la difusión de determinadas campañas de sensibilización que se hagan a través de los medios de comunicación, no sucederá de forma mágica después de una amplia movilización colectiva.

La igualdad, no vendrá dada. La igualdad entre hombres y mujeres, y, el fin de las discriminaciones y las violencias de género, pasará por los cambios que hacemos las personas fruto de un trabajo de reflexión y revisión individual, que podrán permitir establecer cambios en nuestras relaciones y que, acabarán para impactar en el ámbito comunitario y social.

Porque no debemos olvidar que lo personal es político.