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¿Cómo podemos acercarnos a las familias? Algunas estrategias desde los centros socioeducativos

¿Cómo podemos acercarnos a las familias? Algunas estrategias desde los centros socioeducativos

Xavier Escribano Segura
Técnico de proyectos de la Fundación Pere Tarrés
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03.03.22

La importancia de contar con las familias en la intervención socioeducativa no ha pasado desapercibida ni por las administraciones ni para los y las profesionales del ámbito de la intervención socioeducativa, tal y como demuestra el modelo SIS aprobado por la Generalitat de Catalunya el 2016 y la inclusión, progresiva pero inexorable, de las familias en la actividad de los Servicios de Intervención Socioeducativa. 

Aun así, conseguir que las familias se impliquen al servicio y participen de forma activa, reforzando nuestra tarea educativa, puede ser muy difícil por varias razones. Quizás la familia no tiene la disponibilidad necesaria para formar parte de nuestra acción educativa, puede no estar todavía bastante vinculada con nuestro servicio o, simplemente, puede no estar dispuesta a realizar los cambios necesarios para trabajar con nosotros.

Asumir que no todas las familias quieren o pueden trabajar con nosotros con la intensidad que querríamos es muy importante para evitar frustraciones, medir nuestros esfuerzos y saber dónde invertirlos para conseguir los mejores resultados. Esto no significa que debamos dejar atrás a ninguna familia, sino que tenemos que buscar estrategias diferentes para acercarnos y poder contar con ellas en un futuro. A continuación, me gustaría compartir algunas de estas estrategias, que he conocido después de hablar con varios equipos profesionales de diferentes centros socioeducativos: 

La relación de ayuda

La primera estrategia que podemos intentar es establecer una relación de ayuda con la familia. Esta aproximación, desarrollada por Carl Rogers, implica que establecemos una relación con la familia basada en la congruencia, la comprensión empática y la aceptación incondicional de la familia, con sus características y circunstancias. Si empleamos la relación de ayuda como estrategia para vincularnos con las familias (por ejemplo, durante las tutorías), podremos llegar a conocerlas y comprenderlas algo más y, con el tiempo, conseguir que se vinculen con nuestro servicio. 

Los grupos motores

Otra estrategia que me gustaría introducir es la creación de grupos motores, que consiste en facilitar espacios y medios a las familias más implicadas para que propongan actividades y participen activamente en su preparación y realización. Momentos del año como carnaval, navidad o semana santa son momentos ideales para incorporar las familias a nuestro proyecto. Los grupos motores, si bien en principio estarán formados por las familias más implicadas en el servicio, tienen el potencial de atraer a padres y madres que quizás se sienten más cómodas con las otras familias que con los educadores y educadoras. Así, a pesar de no interactuar de forma directa con nosotros, es posible que sí lo hagan con el propio equipamiento y que, con el tiempo, se sientan bastante cómodos para participar de otras maneras en la acción educativa de sus hijos e hijas. 

Los espacios informales

En tercer lugar, creo que se tiene que tener en cuenta la utilidad que tienen los espacios informales en la intervención socioeducativa. Por espacios informales, me estoy refiriendo a la entrada del equipamiento, el parque, el banco que hay en la acera de enfrente, la plaza y todos aquellos lugares que forman parte del cotidiano de las familias y donde éstas se relacionan y actúan de forma natural, sin sentirse observadas o fiscalizadas por los educadores y educadoras. La observación en los espacios informales nos puede dar información muy valiosa para nuestra tarea, puesto que nos permitirá detectar actitudes y comportamientos que quizás no conocíamos y que nos pueden dar más pistas sobre cómo podemos trabajar con las familias. Por otro lado, los espacios informales también nos permiten interactuar con aquellas familias con poca disponibilidad y poderlas atender en sus términos sin que sea necesario que sacrifiquen parte de su tiempo. 

Finalmente, me gustaría aclarar que no existe una fórmula que garantice nuestro éxito como educadores y educadoras, pero ésto no significa que no debamos ser conscientes de lo que hacemos y por qué lo hacemos durante el desarrollo de nuestra tarea. A veces, hacer pequeños cambios en nuestra manera de actuar puede significar una gran diferencia. 

Si queréis saber más sobre como se puede trabajar con las familias desde los centros socioeducativos, encontraréis más orientaciones en el libro Intervención con familias desde los centros socioeducativos, disponible aqui.

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