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Las relaciones de pareja "sanas"

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Las relaciones de pareja "sanas"
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13.07.17

Tener pareja puede ser la cosa más bonita del mundo o convertirse en tu propia prisión. Os explicaré dos situaciones en las que puede pasar esto y me gustaría que las pudierais identificar en vosotros o en algún compañero. Son situaciones que he ido aprendiendo en la relación con nuestros usuarios, en servicios sociales y en servicios de atención a la mujer, en la práctica profesional.

La situación A es aquella en la que la violencia es va infiltrando poco a poco en la relación de pareja y la situación B es aquella en la que creamos relaciones de dependencia, que no son sanas, y que nos vuelven controladores, acaparadores, egoístas y posesivos.Las dos son situaciones que no nos hacen felices y que determinan una relación no del todo sana.

La violencia se va infiltrando poco a poco

Vamos con la primera, la situación A, en la que la violencia se va infiltrando poco a poco en la relación de pareja. Son aquellas situaciones en las que tú no saldrías nunca con una persona con la que, en el primer o segundo encuentro de quedar con ella, te insultara, te despreciara o te ridiculizara ante los demás. Pero cómo acabo de decir, la violencia se va infiltrando poco a poco.

Para simplificarlo he buscado la metáfora de la rana. La rana si la pones con un cubo con agua y esta agua está fría, la rana entra y sale, pero si la ponemos con un cubo con agua y gradualmente vamos subiendo la temperatura, llega un momento en que esta rana queda aturdida, agotada, y ya no puede salir. Esto es el que pasaría en las situaciones de violencia.

Situaciones de dependencia

El otro modelo, el modelo B, es el que creamos en situaciones de dependencia, nos aferramos a una persona, nos volvemos egoístas, posesivos, la queremos por nosotros, a pesar de que tengamos que cambiar nuestra manera de ser para no perderla. Esta relación de dependencia que creamos con la otra persona, tampoco nos hace felices. Recordáis la naranja? No es una media naranja. La “media naranja” no existe. Somos naranjas enteras. Somos personas enteras. No necesitamos la mitad de nadie para ser personas cumplidas.

Por qué pasan estas situaciones? Porque traemos una mochila personal, que es intransferible, que es nuestra historia personal, la relación que hemos tenido con las nuestras padres, la situación que hemos vivido con la familia, el tener un padre autoritario, una madre permisiva o más submisa o la relación de personas significativas que hemos tenido de modelos. También el grupo de iguales con los que nos hemos relacionado. Nuestros amigos, nuestros líderes y también la imagen personal que tenemos de nosotros mismos.

El camino de tu vida

Y para acabar, me gustaría hacerlo con la metáfora del tren. El tren simboliza el camino, la trayectoria de tu vida. EN los diferentes vagones subirán personas que te acompañarán toda la vida y otros que estarán unos instantes. Pero lo más importante es que tengas las puertas abiertas porque baje quienes no quieran acompañarte. No te aferres a nadie que no quiera compartir contigo tu vida. Y que expulses de tu vida aquellas personas que no te tratan con respeto, que no te aportan nada. Y que sobre todo no cambies la trayectoria de tu vida, porque tú eres el protagonista de tu vida y tú necesitas ser feliz.