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El Trabajo Social y la Diversidad Funcional: la importancia de la autonomía

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El Trabajo Social y la Diversidad Funcional: la importancia de la autonomía
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25.05.15

Acompañar en la toma de decisiones y provocar la máxima autonomía en las personas está presente en el ADN del Trabajo Social. En el cuidado de las personas con diversidad funcional es uno de los temas más importantes y clave en cualquiera de los dispositivos donde trabajamos.

En este sentido siempre es importante recordar la máxima importancia del paradigma desde el que abordamos nuestro trabajo profesional. En este sentido, la postura de la diversidad funcional se convierte en un punto de vista claramente identificable con la autonomía de las personas. No profundizaremos demasiado en la conceptualización porque puede hacerlo en profundidad utilizando el artículo "Entre la discapacidad y la diversidad funcional: El profesional frente a los cambios de paradigma y no sólo las palabras" publicado recientemente.

Desde este punto de vista, los profesionales del trabajo social deben hacerse una pregunta continuamente en referencia a cada paso de su intervención: ¿cuál es el grado de autonomía que estoy otorgando a la persona a la que asisto? ¿En qué momentos he reducido el grado de decisión con respecto al proceso que esta persona está haciendo? ¿Cómo puedo aumentar el peso de la decisión de esta persona de generar más autonomía?

Y es que el día a día implica tener que repetir muchas tareas con personas muy diferentes y además implica tener que llevar a cabo muchas acciones profesionales con la presión de poder atender a todos. Esto, en algunos casos podría hacernos olvidar en un instante la importancia de las pequeñas decisiones. Los ritmos de las personas son muy diversos y el verdadero valor de los procesos personales en los que acompañan los trabajadores sociales radica en que son personales y se deciden conjuntamente.

A lo largo de la formación en trabajo social en la Facultad de Educación y Trabajo Social Pere Tarrés, Universidad Ramon Llull, a menudo nos centramos en la necesidad de generar procesos personales y consensuados, decididos por las personas a las que servimos. Pero también enfatizamos la importancia de respetar los diferentes ritmos que tienen las personas. No sólo es importante lograr algunos objetivos, sino que las premisas sobre cómo llegamos allí son importantes.

La atención personalizada significa que la decisión es tomada por la persona a la que servimos, pero que la forma en que lo hacemos es también, y esto incluye el ritmo que se decida o simplemente lo que es necesario para respetar su forma de hacer en cualquier desempeño de su vida. El proceso puede no ser exactamente lo que nosotros como profesionales creemos que es el ideal al cien por cien, pero en cualquier caso, como dijimos, es su proceso y ese es el gran valor. No siempre es fácil llevar a cabo continuamente esta premisa y es por eso que durante el grado en Trabajo Social, como dijimos, reflexionamos muy a menudo sobre este tema para que los trabajadores sociales futuros y futuros generen cambios con el máximo sentido en cuándo lo hacen y cuándo lo hacen.