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Inteligencia profesional: compromiso, acción y liderazgo al servicio de los demás

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Inteligencia profesional: compromiso, acción y liderazgo al servicio de los demás
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17.09.17

En las profesiones sociales y educativas es necesario hablar de transformación y de compromiso para poder generar el cambio y la mejora en nuestro entorno. Para ello, se precisa una actitud de responsabilidad y un trabajo de crecimiento personal y de apertura a nuevos horizontes, abrazando la incertidumbre que pueda conllevar el desconocimiento una vez se decide cruzar el umbral de nuestra zona de confort. Para ser agentes del cambio, como punto de partida, necesitamos compromiso y liderazgo. Compromiso, desde una actitud responsable y colaborativa y liderazgo desde una visión que lleve a la mejora de las condiciones de las personas que configuran nuestro entorno.

Y como ejemplo de ello, me remito Óscar Camps, fundador de la ONG Open Arms, a quien hemos tenido este año como padrino de nuestras titulaciones oficiales. En su discurso, insistió en que tenemos que acabar con las excusas cuando afirmamos que no podemos hacer nada, dado que el impacto de nuestras acciones es mínimo para generar un cambio. Nos apeló al compromiso, a la determinación y a la desobediencia si es necesario. Y como bien dijo: “no sé si es mejor cambiar el mundo o hacer mejores personas”.

Es así como podemos hablar de responsabilidad y de liderazgo. El liderazgo para ser un buen profesional parte de la necesidad de saber qué finalidad se quiere alcanzar y, como bien recoge Mario Alonso Puig, si se cuenta con un porqué y un para qué el cómo se acabará mostrando o, dicho en otras palabras: “lo que el corazón quiere sentir la mente se lo acaba mostrando”. Para ello tendremos que determinar con claridad nuestros objetivos y trazar un plan de acción que nos lleve con determinación a su logro.

Por otro lado, y pensando en las capacidades de un líder, autores como Seligman señalan la importancia de detectar los pensamientos automáticos para poder gestionarlos, de manera que reconozcamos aquellos que nos llevan siempre al mismo punto de partida. Al cerebro le encanta el piloto automático, si conscientemente lo trabajamos, después de esta identificación, podemos encontrar nuevas vías o caminos en la resolución de problemas. Es así como la neuroplasticidad demuestra que podemos desarrollar nuestras capacidades si salimos de nuestra zona de confort, creando nuevas conexiones de manera que nos lleven a un nivel superior y al desarrollo de nuevas capacidades. Con todo ello vemos que el líder inteligente es aquel que se arriesga, se pone a prueba, que se atreve a salir de su zona de confort, que no se conforma y que se pregunta cómo puede mejorar él y su entorno; es aquel que se entrega a todo lo que hace, que se abre a nuevas maneras de pensar y a ver la vida con un absoluto respeto a otros mundos y mapas.

Es aquel que muestra ganas de aprender continuamente, que muestra pasión, gestión emocional y responsabilidad sin olvidar el sentido del humor, que es una válvula imprescindible en profesiones que a veces requieren mucha tensión, desgaste y trabajo personal. Para finalizar, recojo las palabras de Roberto Re para apelar al compromiso con uno mismo: “El secreto del éxito no se basa en lo que el mundo piensa de ti sino en lo que tú piensas de ti mismo. El poder no comienza cuando puedes influenciar en los demás sino cuando puedes influenciarte a ti mismo”.

BIBLIOGRAFÍA · MARIO ALONSO PUIG (2004). Madera de líder. Claves para el desarrollo de las capacidades de liderazgo. Barcelona: Empresa Activa. · ROBERTO RE (2012). Líder de ti mismo. Cómo explotar al máximo el potencial para mejorar. Barcelona: Grijalbo. · MARTIN SELIGMAN (2007). Aprenda optimismo. Haga de la vida una experiencia maravillosa. Madrid: Debolsillo.