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La importancia de la perspectiva de género para los trabajadores/as y educadores/as sociales

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La importancia de la perspectiva de género para los trabajadores/as y educadores/as sociales
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30.01.17

Detrás de cada hombre se esconde una historia. También se esconde detrás de cada mujer. Todas las historias de las personas son el fruto de las decisiones tomadas además de las circunstancias que las permiten realizar. Los rostros de las personas muestran en cada una de sus arrugas momentos vitales que han tenido que ser superados. Estos momentos han sido agradables o dolorosos, superficiales o trascendentes pero, todos ellos, han dejado su huella, más o menos profunda, en quien somos. Estas son historias que, en general, nos hacen dar pasos hacia adelante y a veces nos hacen dar pasos hacia atrás en nuestro camino de vida. Son historias que se han resuelto desde los elementos más íntimos y personales con el apoyo, o no, de los que nos rodean. Sin embargo, las historias de los hombres y de las mujeres tienen un elemento diferenciador.

Ellas siempre han tenido que dar un poco más para lograr lo mismo. Las historias de las mujeres han estado, y están marcadas, por un hecho estructural que les perjudica. La desigualdad de género, más o menos acentuada en cada sociedad, pone palos sobre las ruedas en las trayectorias vitales femeninas. Siempre tienes que subir un escalón más para llegar al mismo lugar que los hombres.

Ahora estamos volviendo a nuestras historias para relacionarlas con profesionales de la atención social. En el curso del aprendizaje de licenciaturas y posgrados y másteres, se desarrollan una serie de competencias para atender a las personas, entre otras. También se aprende a trabajar actitudes delante situaciones específicas en las que los conocimientos obtenidos deben ponerse en práctica. Poco a poco, aprendemos todo lo que hay que saber para actuar de la mejor manera en cada circunstancia con cada persona. La práctica profesional directa, finalmente, conducirá a un mayor desarrollo de todo el aprendizaje teórico y práctico incorporado. Las asignaturas van de lo más genérico a lo más específico, tratando de llegar a todo el trasfondo del conocimiento esencial para convertirse en un buen profesional. Los trabajadores sociales y los educadores, en particular, deben intervenir directamente con las personas. Hombres y mujeres. Y tienen que hacerlo bajo el paraguas de la perspectiva de género. Por eso es necesario que esta perspectiva se incorpore transversalmente al aprendizaje. Si bien es importante que se enseñen temas específicos sobre género, también es importante que el género esté presente en las asignaturas en su conjunto.

El género es una más de las desigualdades sociales y, al igual que otros, genera discriminación social pero, en este caso, la discriminación es mayor ya que, como dije al principio, estamos en un plan estructural que afecta a todos. El trabajador y el educador social encontrarán las huellas que han marcado la vida de cada uno de los casos con los que trabajan. Deben saber analizar por qué, cómo y cuándo de las situaciones críticas que han llevado a las personas a la situación de vulnerabilidad con la que se encuentran, pero también deben saber qué dificultades añadidas pueden existir relacionadas con el género y, sobre todo, deben saber cómo planear pensar que estas dificultades son lo más frágiles posible en el futuro. El trabajador y el educador social se encontrarán con miradas, con gestos, con expresiones que deben saber interpretar donde las palabras no llegan. Deben saber leer para acompañar y deben hacerlo con una clave de género.