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Diálogo interreligioso y actuaciones educativas de éxito

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Diálogo interreligioso y actuaciones educativas de éxito
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26.04.16

Tengo un amiga rumana y aprendemos juntos. Por ejemplo, no sabía que ella creía en Dios. y nos ayudamos a nosotros mismos porque si algo sucede en su religión o en la mía es más fácil. Y creo que no es nada malo tener un amigo de otra religión porque nos enseñamos el uno al otro.

Amistad, aprendizaje, diferentes religiones, ayuda mutua... Estas dos chicas, una católica y la otra musulmana, tienen mucho que ganar con su amistad. Y tal vez, lo que su afirmación muestra, tiene mucho más que aportar de lo que podríamos imaginar al principio. La convivencia en la diversidad religiosa, la convivencia buena y fructífera que genera más oportunidades y un mundo mucho mejor para todos es uno de los aspectos clave que cualquier proyecto educativo debe ser capaz de abordar, ya sea durante el horario escolar o después de la escuela. Y ya sabemos que, si este hecho se gestiona adecuadamente, no sólo convive mejor si no que los niños que lo disfrutan obtienen mejores resultados académicos.

Para que esto sea posible, es necesario abordar algunas preguntas y encontrar respuestas adecuadas de la aplicación del método científico. Por ejemplo: ¿cómo se fomentan estas amistades interreligiosas? ¿Cómo ayudan estas relaciones a mejorar la convivencia en un espacio educativo y, desde allí, a todo un barrio y/o pueblo? ¿Y cómo, de manera especial, tendrá sentido si ayuda a mejorar el aprendizaje de los niños que viven en los entornos donde se fomentan este tipo de interacciones?

Estas son algunas de las cuestiones que han guiado la investigación de uno de los últimos proyectos en los que he tenido la suerte de participar durante 2015: laicismo multicultural y gestión de la diversidad religiosa en contextos educativos, un proyecto financiado por la AGAUR en el que participaron investigadores de nuestra Facultad, la Universidad de Girona, la Universidad de Barcelona y la Universidad Autónoma de Barcelona. Del trabajo de campo de este proyecto surge la preciosa cita con la que comencé esta entrada.

Dentro de la investigación conocimos a una escuela que, en cinco años, había mejorado dos índices al mismo tiempo: diversidad cultural y religiosa y mejora en los resultados de aprendizaje (evaluación de las habilidades básicas del Departamento de Educación). Es decir, además de la inmigración, más diversidad de creencias, idiomas, realidades familiares... Mejores resultados académicos. Algo que supera a todos los postulados racistas que justifican el fracaso escolar de muchos niños y niñas e, incluso, de centros educativos en bloque, por una alta tasa de diversidad. No se trata de relaciones. Se trata de basar la práctica educativa en lo que se sabe que funciona mejor. La diversidad cultural y religiosa no es un problema, sino al contrario: además de deseable, su buena gestión se convierte en clave para que nuestra sociedad futura sea, al mismo tiempo, más competente, competitiva -en el mejor sentido de la palabra- y solidaria.

Para cerrar esta breve entrada os dejaré las cuatro recomendaciones que extragimos de los resultados finales del proyecto. De su aplicación sabemos que se deriva una mejora simultanea tanto en la convivencia com en los resultados del aprendizaje:

1.     La primera es que una buena gestión de la diversidad religiosa es también un factor que, además de deseable, refuerza la mejora del aprendizaje de los niños. Especialmente cuando, en su diseño y desarrollo, se toma en cuenta a partir de la aplicación de acciones educativas exitosas que están avaladas por investigaciones científicas que aseguran los resultados óptimos de su implementación.

2.     No importa si en nuestro proyecto educativo tenemos mucha o poca diversidad religiosa. Tenemos que impulsar siempre su reconocimiento des de, como mínimo, el calendario de actividades y la programación de contenido multireligioso en las diferentes actividades. 

3.     Además de la importancia que tiene el fomento del diálogo inter-religioso, también cabe dedicar esfuerzos para promover el intra-religioso. Debemos abordar las diferencias que también existen en las diferentes confesiones desde el posible entendimiento y respeto. 

4.     Contra más podamos impulsar la creación y mantenimento de entornos que fomenten la amistad inter i intrareligiosas más mecanismos tendremos para  desactivar el prejuicio y el racismo. Desde el trabajo de campo hemos podido, felizmente, constatar la importancia de la amistad como una de las herramientas más privilegiadas para la prevención de conflictos en la comunidad.