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Isabel Devesa, estudiante universitaria senior: "He notado que la cabeza espabila. Me parece muy positivo"

29.09.21

Reencuentros con antiguos compañeros de clase, una nueva carpeta repleta de ilusiones y el retorno a las aulas. Así ha sido el primer día de clase del Programa Universitario para Personas Mayores (PUGG, siglas en catalán) de la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés - Universidad Ramon Llull.
Al detalle, este año, las clases de este programa comenzaron el pasado lunes con una sesión inaugural que ofreció la directora del PUGG, Montserrat García-Oliva, quien habló de la concepción que han tenido las diferentes culturas de la vejez a lo largo del tiempo, una lección que escucharon con atención cada uno de los alumnos que también aprovecharon para hacer preguntas y profundizar en la materia.
Una de estas estudiantes es Magda Bieto, de 75 años, que ha comenzado este año este programa. "Me he matriculado en antropología, filosofía e historia del mundo", relata emocionada Bieto, que espera adquirir nuevos conocimientos en esta asignatura.
Con el mismo objetivo se ha inscrito Anna, de 62 años, que ha dejado de trabajar recientemente y no ha dudado ni un minuto en volver a las aulas. "Siempre había dicho que cuando me jubilara quería seguir estudiando. Tenía dudas entre sociología y antropología, pero al final me decidí por este programa", explica en referencia al PUGG.
Mejora para la salud
Pero más allá de nuevos aprendizajes, programas como el PUGG ayudan a mejorar la salud mental y física de los estudiantes mayores de 55 años, según resalta un estudio sobre el impacto de las formaciones seniors en los alumnos, elaborado por la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés - Universidad Ramon Llull y la Red Vives.
En este sentido, los encuestados, estudiantes de los programas seniors de las 17 universidades vinculadas a la Red Vives, reconocen que estos estudios les ayudan a vencer sus temores y complejos, reducir los sentimientos de ansiedad o depresivos, mejorar la memoria, aventurarse en el mundo de las TIC. También, les permite hacer nuevas relaciones y tener un grupo de amigos con los que poder asistir a actividades culturales más allá de las aulas.
Este es el caso de Isabel Devesa, de 75 años, que es el tercer año consecutivo que imparte estos estudios. "He notado que la cabeza espabila. Me ha parecido muy positivo ", afirma Devesa, que se apuntó al PUGG porque le hacía" ilusión ampliar los conocimientos".
También, resalta la relevancia que tienen estos estudios. En este sentido, el informe liderado por la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés - Universidad Ramon Llull defiende que los programas seniors obligan a los alumnos a establecer unas rutinas y contacto social. Así pues, esta modalidad de estudio funciona como una agenda-terapia por sus participantes, ya que los obliga a salir de casa para acudir a las clases e interactuar con otras personas. Con ello, pueden conectarse con el exterior, lo que evita su aislamiento, que estén mucho tiempo solos a la vez que propicia que mantengan su imagen social para que no se vea descuidada.
Por ello, los programas como el PUGG son fundamentales para las personas mayores. Hace más de 30 años, la ONU proclamó el 1 de octubre como el Día Internacional de las Personas Mayores. Entre otras cosas, en esta jornada se reivindica el derecho de vivir y envejecer dignamente, un reto que comparte con programas como el PUGG que buscan que la gente mayor se mantenga activa, así como haga vida social con otras personas.
"Con estos estudios, que son muy importantes y que están hechos por personas, profesoras y doctoras muy buenas, amplío los conocimientos a la vez que paso un tiempo agradable con otras compañeras", puntualiza Devesa.
El perfil del alumnado
Los estudiantes senior representa el 6% del alumnado y, principalmente, son mujeres. Estas representan el 67% del total. Por otra parte, los participantes tienen una edad media de 68 años. La mayoría, 8 de cada 10, poseen estudios previos, de los que un 62,4% de universitarios y un 24,8% secundarios. Con todo, no todo el mundo ha tenido las mismas oportunidades a lo largo de la vida.
En el caso de Bieto, ahora está cumpliendo uno de sus sueños. "No pude ir a la universidad, pero he leído siempre mucho y me ha interesado mucho la cultura". También, recuerda que durante su infancia tuvo una educación franquista.
Ahora bien, este no es el único motivo que ha incentivado a Bieto a estudiar el PUGG, sino que también tenía otro reto: romper tópicos y estereotipos. "A la gente mayor nos marginan porque somos mayores", lamenta Bieto quien defiende el derecho que tienen las personas de la tercera edad a mantenerse activa.