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El equipo educativo, clave del éxito de los casales de verano

29.01.18

"¿A dónde apuntamos este verano a la niña o al niño?" Esta es una pregunta habitual entre muchas familias a la vuelta de Semana Santa, a sólo un trimestre para que acabe la escuela y empiecen el verano. En abril las familias ya tienen a su alcance la mayor parte de propuestas de tiempo libre para el verano de los niños y jóvenes: colonias, campamentos, rutas y casales. De hecho, los casales son una de las actividades más valoradas por los padres y madres, que quieren ofrecer a sus hijos una educación lo más complementaria posible y el verano es el momento donde se pueden trabajar otras habilidades y aficiones diferentes del currículo escolar. Pero, ¿Cómo se organizan los casales? ¿Qué hace falta para prepararlos? ¿Qué equipo es necesario para llevarlos a cabo?
Si el final del curso escolar marca, año tras año, el inicio de la campaña de verano de la Fundación Pere Tarrés, las actividades que se organizan son posibles gracias a una exhaustiva preparación hecha con meses de antelación para parte del equipo pedagógico y educativo con el fin de que todos los niños que participen disfruten como niños y crezcan como personas.

La fiesta mayor

El centro de interés de los casales de verano que se realizarán este 2018 desde el departamento de Escuela y Ocio de la Fundación Pere Tarrés será la fiesta mayor. La temática se decidió la primera semana de octubre de 2017, a nueve meses del inicio de los casales, para empezar la gestación de esta actividad de verano.

La fiesta mayor es la fiesta más importante de cada barrio, pueblo, villa o ciudad, y conmemora un hecho importante de su historia y tradición. "El proyecto educativo del centro propone que cada semana se trabaje un elemento del cortejo popular: los gigantes, los diablos, el bestiario, el baile de gitanas" afirma Elisa Aiello, coordinadora de proyectos pedagógicos del departamento de Escuela y Ocio de la Fundación Pere Tarrés.

Este es el primer año que se propone un eje de animación único para todos los grupos de edad, que se adaptará para que todos los niños que participen de la casa puedan disfrutar de actividades a medida. Cada semana se darán a conocer diferentes elementos del cortejo popular, trabajando la cultura, las tradiciones y las costumbres sin pasar por alto el deporte, los juegos de agua y las excursiones. "La fiesta mayor es un tema bastante amplio que a todos toca de cerca. A todos los niños les gusta algo de la fiesta de su barrio, pueblo o ciudad, desde el espectáculo de gigantes, hasta una chocolatada popular pasando por el torneo de fútbol. Es tan amplio que puedes acomodar actividades diversas "afirma Elisa Aiello.

Casales con valores

La fiesta mayor es el eje que motiva todas las actividades del centro que están impregnadas de los valores que promovemos desde la Fundación Pere Tarrés. Por ejemplo, los talleres siempre se hacen en grupo para que los niños puedan trabajar en equipo y así aprendan a colaborar entre ellos. Otro aspecto que se trabaja es la educación emocional a través del espacio "Digo mi" en el caso de educación infantil y "La asamblea" en el de primaria. Diariamente se hablan y trabajan los posibles conflictos que hayan surgido y de cómo se sienten los niños. Aparte de estos espacios específicos para la gestión emocional, también se trabaja de forma integral en las actividades del eje temático.

Una preparación de nueve meses

Desde el mes de octubre del año pasado, el departamento de Escuela y Ocio de la Fundación trabaja en dos campañas, cerrando el verano de 2017 y preparando ya en los casales del 2018. El proyecto pedagógico se cierra antes de terminar el año. Y en el mes de abril se pone fecha para una primera reunión con las familias de la escuela, en la que los coordinadores de los casales. Es a finales de mayo cuando hay una segunda reunión, en la que ya asiste el equipo educativo del centro, el director y el equipo de monitores, para que las familias puedan conocer. En este sentido, Elisa Aiello constata la importancia del equipo educativo del centro, ya que "es que implementa el proyecto y quien está sobre el terreno".

Las inscripciones de los casales abren el a mediados de abril, justo después de Semana Santa. Hay un primer período del 17 de abril al 4 de mayo, que es el periodo anticipado en el que se ofrece un 5% de descuento. Y un segundo periodo, del 5 al 25 de mayo, por el resto de inscripciones. A partir de aquí, ya se tienen el número de niños para calcular la ratio de monitoras y monitores. En este punto entra en acción el departamento de Equipos Humanos, que ya ha hecho una primera ronda de entrevistas al futuro equipo de educadores.

El equipo educativo, clave del éxito de los casales de verano

En la Fundación Pere Tarrés disponemos de un buen grosor de monitoras y monitores que llevan trabajando muchos años con nosotros y que configuran el equipo base de cada uno de los casales. Estos equipos están formados por 2 o 3 monitores, referentes de primaria e infantil, y el director que, a finales de mayo principios de junio, adaptan el centro de interés a su casa. Aiello afirma que "es muy importante empoderar al equipo educador, ya que son ellos los quy estarán presentes durante todo el casal ", de hecho, concluye que" la clave del éxito de un campamento de verano es su equipo educativo ".

Según Aiello, "La preparación de los casales es un trabajo muy transversal que implica relación con muchos departamentos y secciones de la Fundación Pere Tarrés". No en vano el equipo humano que hace posible que, año tras año, la campaña de verano de la entidad de ocio más grande de Cataluña funcione está formado por más de cuatro mil personas: directores/as y monitores/as de las actividades (tanto remunerados como voluntarios), personal de las casas de colonias, el equipo de Comercial, de Recursos Humanos, de Comunicación, de Marketing, de Educación Ambiental, de Escuelas, de Formación, del MCECC y del Servicio de colonias de vacaciones.

Todos ellos tienen en común el talante de la fundación Pere Tarrés, un estilo de actuación concretado en la educación, el compromiso, la responsabilidad y el entusiasmo. Todos ellos hicieron posible que el verano pasado, más de 20.000 niños participaran en alguna de las más de 400 actividades que la Fundación realizó del 20 de junio al 10 de septiembre y que contó con la colaboración de más de 4.000 monitores y monitoras, la mayoría voluntarios.