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Cerca de 90 niños y adolescentes de Pollença en situación de vulnerabilidad continúan recibiendo acompañamiento educativo y social en pleno confinamiento

12.05.20

La crisis sanitaria originada por Covidi-19 y las medidas sanitarias que se han decretado para hacerle frente han afectado especialmente a las familias más vulnerables. Desde que comenzó el confinamiento, la Fundación Pere Tarrés no ha dejado de mantener el acompañamiento educativo y social a niños, jóvenes y familias con dificultades sociales. En el municipio mallorquín de Pollença, la Fundación mantiene en pleno estado de emergencia Escuela Viva, un proyecto de apoyo y acompañamiento a niños y jóvenes en riesgo de exclusión social y a sus familias impulsado por el Ayuntamiento de la localidad, que ya ha anunciado su renovación para el próximo curso.

El proyecto atiende actualmente a 87 niños y adolescentes de edades comprendidas entre los 5 y los 18 años y a sus familias, que en principio continuarán el próximo año. El 65% son niños, niñas y jóvenes de familias inmigradas (procedentes de países como Bangladesh, Senegal, Marruecos, Argentina, Uruguay, Venezuela, Inglaterra, Colombia o Rumanía), aunque algunos ya tengan la nacionalidad española. En el programa trabajan 2 profesionales de la Fundación Pere Tarrés haciendo intervención directa y tiene como objetivos potenciar el desarrollo integral de los niños y adolescentes, compensando los déficits socioeducativos y favoreciendo el logro de aprendizajes, el desarrollo personal y la integración sociales de los niños y niñas participantes, previniendo las situaciones de riesgo. Lo hace a través de intervenciones individuales, grupales, familiares y del trabajo en red.

La Fundación Pere Tarrés ha tenido que adaptar el programa desde que en marzo pasado se decretaron las medidas de confinamiento y distancia social. De la atención directa a través de talleres presenciales a lo largo de 35 horas a la semana, se ha pasado a un acompañamiento constante de manera sobre todo telemática y telefónica a través de 5 patas diferentes:

  • Coordinación con la educadora social de Servicios Sociales del municipio para el apoyo en según que casos por el tema escolar. Las educadoras de la Fundación trabajan diariamente en coordinación con la educadora social del municipio para recibir toda la información de los centros educativos. Su principal objetivo actualmente es apoyar a la educadora social de servicios sociales para facilitar el acercamiento de las familias a las escuelas con el fin de poder seguir su desarrollo escolar, especialmente en el caso de aquellas que tienen más dificultades de acceso a las nuevas tecnologías: por ejemplo, les imprimen los deberes o les resuelven dudas relacionadas con deberes o tareas escolares vía WhatsApp o telefónicamente.
  • Derivación a los recursos de servicios sociales: Informan sobre las ayudas que pueden recibir por parte de servicios sociales y los derivan. También realizan un trabajo en red con los servicios sociales del municipio para asesorar e informar a las familias sobre los recursos existentes y derivarlos.
  • Propuesta de actividades lúdicas y educativas online: Durante el período de confinamiento y emergencia sanitaria, el proyecto Escuela Viva ha mantenido la programación de actividades adaptada a la situación. El equipo educativo propone retos semanales para los niños y jóvenes, y también para hacer en familia, para que puedan participar en ella todos los componentes del núcleo familiar.
  • Conexión permanente con los jóvenes: Semanalmente, hacemos una videollamada o fomentamos la conversación a través de WhatsApp con los jóvenes de Escuela Viva para mantener la conexión y detectar sus inquietudes.
  • Seguimiento telefónico con las familias: Cada semana se realiza un seguimiento telefónico de todas las familias, pero especialmente de las más vulnerables, para poder ayudarlas, derivarlas donde sea necesario, detectar necesidades o simplemente escucharlas y acompañarlas durante este periodo de pandemia, en el que se generan muchas situaciones complicadas.

Está previsto que una vez terminado el curso el programa tenga una continuidad durante los meses de julio y agosto con los niños, jóvenes y adolescentes, en función de cómo evolucione el control de la pandemia y de los protocolos y recomendaciones sanitarias que determinen las autoridades sanitarias.

Durante el año 2019, 2.400 niños, jóvenes y familias se beneficiaron de las actividades y programas educativos y sociales que la Fundación Pere Tarrés promovió en Mallorca. Actualmente, a raíz de la situación de confinamiento, aparte del proyecto de Pollença la Fundación mantiene el acompañamiento telemático a niños y familias de los centros socioeducativos de Can Tàpera y Verge de Lluc, en Palma, donde atendemos a unas 40 familias, así como el Servicio de intervención socioeducativo a San Llorenç de Cardassar.