Torre Bellesguard, el monumento emblemático de Barcelona menos conocido

Torre Bellesguard, el monumento emblemático de Barcelona menos conocido

La Torre Bellesguard es uno de esos tesoros que se ocultan en la que fue zona de veraneo de la sociedad catalana durante siglos. A los pies de Collserola, en lo alto del barrio de Sarrià-Sant Gervasi, la Casa Figueras nos da la bienvenida elevando una cruz de cerámica al cielo. Su denominación actual, Torre Bellesguard, se debe a las vistas que ofrecía de toda la ciudad y que, hoy día, se han visto parcialmente devoradas por la construcción de barrios y bloques de vivienda durante los últimos cien años.

La importancia histórica de la finca, construida sobre los restos de uno de los castillos de Martín I de Aragón, más conocido como el Humano, fue el leitmotiv de Antoni Gaudí quien, dispuesto a conservar la historia del lugar, apostó por una residencia enfocada a la nobleza que pertenecía a la familia Figueras, y cuyo encargo realizó la viuda del comerciante catalán Jaume Figueras.

La construcción de la torre recoge el mismo anhelo neogótico que Gaudí había mantenido y defendido toda su vida; así, la Casa Figueras se planteó como una fortaleza con almenas, ventanas alargadas y numerosos símbolos religiosos a lo largo y ancho de la fachada que el autor diseminó intencionadamente para que los ojos de los invitados se perdiesen entre los detalles.

La Torre Bellesguard tiene características de arquitectura gótica y modernista, con restos de su palacio medieval. El edificio que imaginó Gaudí ocupaba una superficie de unos 900 m2 que se integraban en la abundante pizarra del terreno, y así lo construyó. Con piedra y ladrillo como elementos principales y haciendo uso de la técnica de bóveda catalana para los techos de las salas, que también podemos rastrear en muchas otras obras arquitectónicas suyas. De la Torre Bellesguard destaca la maestría de la proyección vertical que Gaudí consiguió imprimirle a la torre cónica, así como la cerámica, el trencadís y los mosaicos de Domènec Sugrañes que completan una fachada que sorprende en su uso del hierro forjado como elemento de fantasía. 

El Tejado de la Torre Bellesguard es otro rasgo típico de la arquitectura imaginativa de Antoni Gaudí. Durante la realización de este proyecto, se utilizó la técnica del mosaico pétreo para conseguir ese efecto de almohadillado, que según suele señalarse retrasó notablemente la finalización de la casa, aunque también aprovechó esta técnica, casi, de orfebrería que podemos ver en el Palacio Güell y en el Park Güell.

Por último, vamos a confesarte dos secretos, ¿qué te parece? Primero, si te decides a visitar la Torre Bellesguard presta especial atención a la buhardilla con arcos de ladrillo: las lucarnas laterales, el mirador o la cubierta en forma de pirámide truncada te dejarán sin aliento. ¡Y segundo! Atrévete a descubrir todos los elementos históricos, cristianos o fervorosamente catalanistas diseminados por el edificio; desde el María Puríssima sens pecat fou concebuda que encontrarás sobre la puerta de hierro de la entrada, el dragón que oculta el motor del pozo, la cruz que corona el edificio, los bancos de mosaico junto a la casa, la muralla del castillo visible en el jardín, y mucho más.

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Photo credit: Catalan Art & Architecture Gallery (Josep Bracons) / Foter.com / CC BY-SA