PREGÀRIA

PREGÀRIA
¡Ven Señor!, ¡Ven Señor! decimos... pedimos durante este tiempo de Adviento. Pero este Señor, revelado como Padre de toda la humanidad en la persona de su Hijo Jesús, no “viene” para unas simples fiestas (de la Navidad y Año Nuevo), ni para llenarnos de sentimientos para con el “niño Jesús”, ni para animarnos a repartir unos regalos caros o baratos, ni para animarnos a comprar lotería de los “millones”, ni para airear nuestras vestimentas folklóricas... Viene a buscar al ser humano/humanidad que trata de ser “diosecillo” y dar la espalda al gran “Otro”, al gran Amor.
El Señor viene a cumplir mejor su obra, la obra humana. Viene a despertarnos en vela para acceder a la luz del día, del amor, de la esperanza, de la verdad, de la justicia, del perdón, de la paz. Estos son los signos con los que nos llega el Señor.
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