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Mourad
18 años
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“Mi
familia se trasladó al barrio de Bendibane (Tánger)
Mi padre no cobra pensión de invalidez. Con 15 años
comencé a trabajar en una planchistería. Empecé
a pensar en emigrar a España, junto con mis amigos. Lo intenté
durante más de dos años, bajando cada día al
puerto después del colegio o del trabajo. Nunca le conté
a mi familia mi intención de emigrar. Llegar a España
se convirtió en una prioridad: quería mejorar mi situación,
soñaba con un futuro mejor... Nuestro objetivo era Catalunya.
Trabajé en dos talleres textiles de Santa Coloma durante
más de un año. Viendo que no podía regularizar
mi situación, me puse en contacto con los educadores de calle...
del Centro de Acogida marché a un Centro Residencial. Ahora
ya soy mayor de edad, y estoy a la espera de una plaza en un piso
interdepartamental de la Generalitat. Comienza otra etapa de mi
vida...” |
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Sule
19 años
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“Vivía
en Agadir... éramos 10 personas. Llamo a mi familia más
o menos cada 20 días, para saber cómo están.
Pero no les cuento nada malo, no quiero preocuparles... Mi padre
no trabaja actualmente. Iba una escuela pública, estaba a
30 minutos de casa andando. Luego pasé al instituto, a 1
hora y media a pie. Abandoné la escuela porqué quería
trabajar. Empecé a descargar pescado en el puerto, y después
lo vendía. Mi primer pensamiento de emigrar fue a los 15
años, porque en Marruecos no veía perspectivas de
futuro, y quería tener trabajo y dinero... todas las veces
que lo intenté fui repatriado inmediatamente en el paso fronterizo.
Finalmente pasé la frontera y llegué a Canarias de
manera clandestina. He vivido en la calle, en hostales y en centros
de menores. El dinero para comer lo conseguía robando. El
tiempo que viví en la calle lo recuerdo como muy duro...
los centros de menores, no me gustan. No hacía nada, sólo
comer y dormir... En el futuro quiero trabajar y formar una familia
aquí en España. Aquí hay más posibilidades
de ser feliz. Sé que las cosas no son fáciles”. |
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Hamid
16 años
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“Vivo
en Tetuán... somos 8. Yo soy el menor de los hermanos. Mi
padre siempre ha trabajado de pintor, pero ya se ha retirado. Mi
madre trabaja en Ceuta, en casa de una española. Nadie se
escaquea, los gastos se pagan entre todos. Cuando dejé los
estudios mi padre comenzó a decirme que no podía quedarme
por el barrio sin hacer nada, que debía encontrar un trabajo
y administrar el dinero que ganaba. Respecto al salario, en la carpintería
mi padre me decía que no hacía falta que cobrara,
que bastaba con que aprendiera algo de esa profesión. Nunca
he conseguido entrar a la Península, pero cada vez que llego
a Ceuta voy a los sitios donde están los barcos y lo intento;
siempre me pillan y me llevan al centro donde va a buscarme mi madre...
Mi hermana me dice que no me quede en Marruecos, pero tampoco quiere
que salga de manera ilegal. Yo seguiré yendo a Ceuta, seguiré
intentándolo...” |
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Hamza
14 años
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“Cuando
cumplí 10 años empecé a trabajar en la limpieza
y la venta de pescado; he pasado 4 años en esta ocupación.
Fue a los 12 años cuando me planteé por primera vez
la idea de emigrar a Europa. Mi padre había muerto y la situación
económica había empeorado. De hecho, dos de mis hermanos
estuvieron en España. Avisaba a mi madre, que me rogaba que
me que me quedase, hasta que, viendo mi determinación, me
bendijo. Controlo bastante bien el tema de introducirme en los camiones
y autobuses, ya hace dos años que empecé a bajar al
puerto. Las dos veces me devolvieron el mismo día, me entregaron
a la policía del puerto. Cuando la policía marroquí
nos coge, nos mete en una habitación y nos pega con un látigo.
Pero sigo pensando en emigrar, si encuentro una nueva oportunidad
lo volveré a intentar. Quiero llegar a España y allí
estudiar, o trabajar. Si no encuentro trabajo me iré a algún
centro...” |
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Abdellah
13 años
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“Rompí
relaciones con mi familia porque mi padre me trataba mal, me vejaba.
Mi padre es muy duro, es una mala persona. No veo a mi familia,
estoy en la calle. Mi padre nos pegaba a todos. Nunca he estado
en el colegio. Empecé a pensar en emigrar después
de que mis padres se fueran, hace tres años, cuando tenía
10. Cuando me dijeron que volvían al pueblo, decidí
quedarme en Tánger, y a partir de entonces comencé
a bajar al puerto... Quería irme a España, allí
te permiten estudiar e ir al colegio, reeducarte... Yo sólo
lo he intentado esa vez, llegué hasta Algeciras, donde me
cogió una chica de la Guardia Civil. Me retornaron el mismo
día en el barco que salía por la tarde. Lloré
y supliqué, les dije que era huérfano. Ahora hay mucha
vigilancia en el puerto, ya me han pillado en varias ocasiones,
y me han dado palizas. Pero no he cambiado mi estrategia: si Dios
quiere, un día podré cruzar...” |
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